Un testigo clave lo escuchó decir "cuando la maten yo estoy camino a la costa". Pero para la justicia, eso y el resto de las pruebas no fueron suficientes para seguir investigando a un legislador opositor.

El eje de la pesquisa había partido de la grave declaración de un testigo, quien afirmó bajo juramento haber escuchado al legislador Milman proferir, dos días antes del atentado en Recoleta, la frase “cuando la maten yo estoy camino a la costa”. Sin embargo, el tribunal de alzada evaluó que ni los peritajes tecnológicos –sobre dispositivos móviles y cruces de comunicaciones– ni los datos de geolocalización arrojaron elementos concretos que le dieran sustento a esa versión. Los magistrados concluyeron que los teléfonos analizados no contenían información relevante para el caso.
Esta decisión se alinea, según el fallo, con lo resuelto en el juicio oral donde se condenó a los autores materiales del disparo fallido. Allí, el debate no incorporó menciones a instigadores o financistas detrás del ataque. Con este archivo parcial, una puerta investigativa que se abrió a partir de una acusación grave queda formalmente clausurada, generando fuertes cuestionamientos sobre el rigor con el que se descartó una línea de indagación de alto impacto político.
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