Estratégicamente, ambas naciones son parte de la Alianza del Pacífico y del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Keiko Fujimori, al asumir tras su cuarto intento la presidencia del Perú, ha trazado los lineamientos generales de su política exterior que implican la recuperación de la racionalidad y el pragmatismo en la política exterior peruana. Destacamos lo que visualizamos como principales criterios rectores de esa política internacional:
¿Qué diferencias y similitudes tienen históricamente México y Perú?
La diferencia más destacada es la estabilidad político-institucional de México, que tiene 109 años de gobiernos y parlamentos electos en las urnas, y Perú, que ha sido caracterizado por su inestabilidad política, agudizada en la última década al punto de que Fujimori es la novena presidenta de ese convulso período.
Las similitudes son infinitas: étnicas, lingüísticas y culturales. Las más destacadas son que ambos países son el asiento geográfico de las civilizaciones prehispánicas más rutilantes descubiertas por la historia latinoamericana; que ambos países tienen dos de los Premios Nobel de Literatura latinoamericanos en Octavio Paz y Mario Vargas Llosa; y que México y Perú tienen dos de las gastronomías latinoamericanas más reconocidas en el mundo.
Estratégicamente, ambas naciones son parte de la Alianza del Pacífico y del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), de enorme gravitación en la economía mundial.
El obstáculo coyuntural mayor es el asilo que México ha concedido a Betssy Chávez en su residencia diplomática, hoy protegida por el gobierno de Brasil, y el salvoconducto que el gobierno de Perú deberá otorgar a Chávez, sentenciada por la justicia peruana en un acto que la defensa de la exministra considera expresión de la judicialización de la política.
Al respecto, Jorge Nieto, excandidato presidencial peruano y líder del Partido del Buen Gobierno, ha declarado que la entrega del salvoconducto no es más que respetar las normas internacionales del derecho internacional de asilo que todos los países latinoamericanos han suscrito.
A favor de la buena solución del diferendo abona que el gobierno peruano jamás invadió la embajada de México para secuestrar a Chávez como, en su momento, insinuaron algunos sectores extremistas poco ilustrados.
El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Perú y México será una buena noticia para la integración latinoamericana y un buen inicio de una política exterior de la presidenta Fujimori, basada en la racionalidad, el pragmatismo y el respeto a la diversidad.
Se trata de una acción preventiva de daño ambiental y soberano de que apunta frenar…
Desde la Federación Gráfica Bonaerense señalan que la compañía cerró sus puertas y están en…
El CECIM La Plata le exige al canciller que tome una postura activa, de acuerdo…
La oposición consiguió un quórum holgado que le permitió imponer las condiciones para votar el…
La abogada que fue baleada en Bolivia deberá prestar su testimonio tras sus declaraciones sobre…