Kim Gordon destacó una película de Lucrecia Martel entre sus favoritas de todos los tiempos

La ex bajista de Sonic Youth, actual solista y artista plástica confesó su debilidad por la cineasta argentina. “Me conquistó de inmediato desde la escena inicial”, puntualizó. Enterate de todos los detalles.

En tiempos donde hacer cine parece imposible para algunos y casi un delito para otros, el reconocimiento de una película nacional por parte de algún artista respetado es algo para destacar. Sobre todo porque sabemos que las producciones argentinas no cuentan con una mega industria de alcance global como, por ejemplo, las estadounidenses.

El reconocimiento llegó nuevamente por La ciénaga, el ya emblemático largometraje de Lucrecia Martel, estrenado en 2001, ganador de varios premios (se llevó galardones en  el festival Sundance, el Festival de Cine de La Habana, el Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse, el Festival Internacional de Cine de Berlín, entre otros reconocimientos) y considerado una obra de culto entre los cinéfilos.

La ciénaga volvió a ser noticia porque Kim Gordon, bajista  fundadora de Sonic Youth y artista plástica, destacó en una entrevista a Le Cinéma Club la calidad y su entusiasmo por la cineasta salteña y de aquella película, que contaba con las actuaciones de Graciela Borges. Mercedes Morán, Daniel Valenzuela, Leonora Balcarce y Juan Cruz Bordeu entre otros.

Lucrecia Martel.
Foto: @AgenciaAFP

Gordon, que hace algunos meses lanzó The Collective, su segundo disco en solitario, fue invitada a seleccionar “cinco películas que ama”. Y sorprendió nombrando a Martel. Entre sus favoritas también mencionó títulos como Red Desert (1964), de Michelangelo Antonioni; Foxes (1980), de Adrian Lyne; My Brother’s Wedding (1983), de Charles Burnett, y Control (2007), dirigida por Anton Corbijn.

Pero como amante del cine arte la ex miembro de Sonic Youth, destacó la creación de la directora argentina, por la capacidad de crear climas y con una narración sutil atrapar a los espectadores. La bajista tiene claro que una base sólida es la piedra fundamental para adornar un hecho artístico. Y eso Martel lo logró.

“Me conquistó de inmediato desde la escena inicial en la piscina y el sonido de las sillas de metal raspando contra el cemento junto a la piscina. Hay una sensación de presagio que se mantiene a lo largo de toda la película”, expresó Gordon. “Esta película tiene tanto que ofrecer: el contenido sobre la estructura de clases, el suspenso, los momentos cómicos, las tomas y claro ese final abierto o sin demasiado lecturas entre líneas», señaló.

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