Federico Klemm fue más allá del kitsch: objetos, vestidos, retratos, fotos con Mirtha Legrand o Susana Giménez, y su propia visión pictórica con multiplicidad de tonos dorados, rojos y brillos, están reunidos en la muestra Federico Klemm, iluminador de mitos, en las salas 7, 8 y 9 del Centro Cultural Recoleta (CCR), con más de noventa obras que recuperan su figura multifacética. Además de excéntrico conductor del programa El banquete telemático, Klemm fue mecenas, coleccionista, performer, aficionado a la ópera, decorador, diseñador, escenógrafo y galerista. ¿Cuánto de su impronta se traduce en el CC Recoleta?

La exposición Federico Klemm, iluminador de mitos reúne una selección de obras producidas entre 1990 y 2000, organizadas en tres núcleos: Banquete trágico, en la sala 7, se centra en la relación con su madre Rosa y con las figuras femeninas que admiró, junto a su amor por lo escénico y por la ópera. Entre el drama, la tragedia y la comedia, Klemm desarrolló un relato de su propia vida. El núcleo Ansia congelada, en la sala 8, se enfoca en su última serie fotográfica basada en la historia bíblica de Sansón y Dalila. Allí profundizó sus conceptos de artificio y simulacro mediante gigantografías y escenografías de telgopor que sorprenden.

Y el tercer núcleo, Éxtasis de los telecristales, en la sala 9, indaga en la representación del cuerpo masculino situado en un escenario teatral: es un espacio a la vez antiguo y futurista que reúne a las distintas imágenes. Las figuras se combinan entre mitos y relatos religiosos para mostrarse como cuerpos sexualizados, deseados y deseantes. Esas imágenes, que luego se integraban a sus foto-pinturas, tenían su punto de partida en tomas que el mismo Klemm hacía a sus modelos. Y sus exhibiciones y performances alimentaban su figura pública.

El universo artístico y creativo de Federico Klemm, revisitado en el Centro Cultural Recoleta

“La muestra invita a recorrer la complejidad de un creador que transformó la teatralidad, el deseo y el mito en imágenes potentes y contradictorias”, dicen los curadores Guadalupe Chirotarrab, Santiago Villanueva y Feda Baeza. Federico Klemm había nacido en 1942 en Checoslovaquia; se radicó en Argentina a los 6 años y se formó en pintura, canto lírico y arte dramático. En los ‘60 participó del Instituto Torcuato Di Tella y de galerías de arte, discotecas y círculos de intelectuales. En los ‘90 se volcó a las ambientaciones, la fotografía y el video, y desarrolló su propia técnica de fotocollage-pintura. Falleció en 2002, a los 60 años.

Klemm, un maestro de la divulgación

No es casual que la muestra funcione en el CC Recoleta: allí Klemm presentó exhibiciones y performances emblemáticas. Federico Klemm, iluminador de mitos da continuidad al ciclo Encantador de la noche, presentado en las salas de la Fundación Klemm en 2022, y puede visitarse con entrada libre y sin costo para residentes y argentinos de martes a viernes de 12 a 21 y sábados, domingos y feriados de 11 a 21. La exposición funcionará hasta el 27 de septiembre. Pero, ¿qué más había logrado Federico Klemm? En 1992, fundó la Galería Klemm Arte Contemporáneo para promover tanto el arte argentino como internacional.

Aquella iniciativa sentó las bases para la actual Colección KLEMM, una de las más importantes en su género en Sudamérica. Dos años más tarde, en 1994, junto al crítico Carlos Espartaco, Klemm ideó y condujo el programa El Banquete Telemático, emitido durante 232 episodios y convertido en un referente cultural televisivo. ¿Quiénes podrán olvidarlo, gesticulando y hablando sin pudor a cámara?

El universo artístico y creativo de Federico Klemm, revisitado en el Centro Cultural Recoleta
Foto: Gentileza Centro Cultural Recoleta

Ya en 1995 creó la Fundación Federico Jorge Klemm para ofrecer acceso público y gratuito a su vasta colección. En 1997 instauró el Premio Klemm, un certamen anual que continúa vigente y que constituye hoy la vía principal de expansión de la colección. Tras el fallecimiento de Klemm, la Fundación consolidó su misión a través de un fondo de resguardo y la gestión de un Consejo de Administración conformado por la Academia Nacional de Bellas Artes.

Sobre la muestra en el CC Recoleta, la curadora trans Feda Baeza dice: “Yo admiro de Federico Klemm el modo en el que construyó campo artístico: esa mirada que tenía de no sólo pensar en el avance de su propio proyecto, sino más ampliamente, y eso se ve en la formación de su colección y en los premios de la Fundación, que todavía sobrevive. Y admiro su desparpajo en permitirse ser quien era y en no sólo mostrarlo, sino desarrollarlo, ampliarlo, construir un universo y hacer de su propia vida un mito”.

¿Cómo encontraron los tres núcleos de la muestra para decidir qué exponer de Klemm? Dice Baeza: “Con Guadalupe Chirotarrab y Santiago Villanueva ya habíamos trabajado en el proyecto anterior Encantador de la noche. Ahí había dos de los núcleos. Uno sobre cristales y homoerotismo, que es la relación de ese universo de deseo por los cuerpos, y después estaba la relación de Federico con sus mujeres -muy centralmente con su madre Rosa- y la idea de convertir su propia vida en una ópera, en un relato. Ahora se agregó el trabajo sobre sus últimas series de Sansón y Dalila, que es de 2001: la última que produjo”.

El universo artístico y creativo de Federico Klemm, revisitado en el Centro Cultural Recoleta
Foto: Gentileza Centro Cultural Recoleta

Para este tercer núcleo “trabajamos con muchas de esas obras por su propia materialidad, para hacer impresiones -cuenta Baeza-. Como muchas se habían perdido, hicimos una búsqueda de archivo para poder reconstituir la serie y presentarla con un nuevo dispositivo. Este último núcleo sobre Sansón y Dalila nos pareció interesante porque vimos que Federico dialogaba con la reproducción de las imágenes, las cuales luego se extendieron a las redes sociales, a la emergencia de la inteligencia artificial y a una idea de hiperrealidad que él ya había estado trabajando”.

Para el núcleo de los telecristales pensaron “sobre todo en el deseo -prosigue Baeza-. Hay que tener en cuenta que todas estas series de fotomontajes surgen a partir de tomas fotográficas que Federico hizo a modelos y strippers: el universo de Federico tiene mucho que ver también con la zona gay de Buenos Aires, con Recoleta, con Retiro, con su misma Fundación”, describe Baeza. “Entonces, todos esos mitos, esos relatos bíblicos, sirven de algún modo de coartada para poder escenificar ese deseo por esos cuerpos que aparece presente en la obra de Federico, y en la cual también hay una relectura de la historia del arte”.

¿Qué más observa Feda Baeza sobre Federico Klemm? “Él es heredero del pop y de la constitución del artista como celebrity, como figura pública. Federico se preocupó de hacer de su propia vida un relato público, una mitología. Allí ocupó un lugar muy importante su madre, pero también otras amistades y artistas que lo acompañaron”. Y también es interesante “que Federico haya desarrollado la gran mayoría de su obra en sus últimos diez años de vida: hizo El banquete telemático, su programa de televisión, y sus creaciones se cerraron con su muerte, vinculada con ser portador de HIV”.

El universo artístico y creativo de Federico Klemm, revisitado en el Centro Cultural Recoleta

Estos últimos años “estuvieron marcados por la muerte de su madre, el incendio de su casa y la pérdida de su perro. Es esa idea trágica que él mismo escenificó en su obra. Por eso está la serie de fotografías del funeral de Rosa: ahí está la idea de la tragedia y del artificio en su vida”, dice Feda Baeza. ¿Cómo la interpela Klemm en tanto curadora, investigadora e implementadora de políticas culturales para poblaciones vulneradas en sus derechos? “Al ser yo una persona queer, trans, encontré en Federico un artista en el cual reflejarme. Su programa de televisión mostraba que eran posibles otras formas de vida. Él transmitía esa enseñanza desde su propia práctica. Federico era un gran iluminador”.

En ese sentido “él me enriqueció en un aspecto de conciencia, pero también de fantasía y de estética sobre lo que se puede pensar y decir -siente Baeza-. Quienes trabajamos en el campo del arte, todo el tiempo estamos operativizando la disposición pública de las distintas subjetividades y su derecho a la asistencia. Al ser yo alguien de la comunidad travesti trans, vi cómo Federico estimulaba la construcción del campo artístico y cómo ponía en escena su figura para un público más amplio. Eso también es un desafío para nosotres: construir audiencia, y, al hacerlo, que se haga presente el carácter ciudadano de la validación de las distintas formas de vida. Federico nos enseñó mucho sobre ello”.