La obra reúne una selección de 150 imágenes producidas durante la última década por estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Un trabajo que condensa, en un contexto de concentración mediática y debilitamiento de los medios públicos y comunitarios, el compromiso de la Universidad con la sociedad.

La publicación se presentó el jueves 16 de abril en la sede de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, ubicada en Santiago del Estero al 900, CABA, y plasmó un proceso colectivo que involucró a más de 700 estudiantes que pasaron por la agencia escuela desde su creación. “La presentación de este libro es una celebración para nosotros y, en este contexto, una herramienta de resistencia política porque pone en valor lo que puede hacer la Universidad y la juventud”.
“En estos diez años, los jóvenes fueron acusados de individualistas, de romper la cuarentena, de propiciar la llegada de la peor ultraderecha de estos 50 años de democracia. Sin embargo, estos estudiantes, que se convirtieron en periodistas en ANCCOM, demostraron talento, pasión, ética, sensibilidad y un profundo compromiso social para visibilizar las demandas de sectores vulnerados y para construir una sociedad más justa y democrática” sostuvo el periodista Diego Rosemberg, compilador del proyecto junto a Cora Gamarnik, en la presentación del libro.
La iniciativa fue impulsada por la Asamblea de Imágenes, un nuevo sello editorial integrado por docentes de la misma casa de estudio. Según explicó Victoria Gesualdi, fotógrafa, docente y editora fotográfica, la idea inicial fue realizar un dossier por los diez años de la agencia, pero el volumen y la calidad del material transformaron el proyecto: “Cuando empezamos a revisar el archivo, apareció con claridad su potencial. Estamos hablando de más de 30 mil imágenes producidas por los estudiantes. El desafío fue entonces construir un recorte que pudiera dar cuenta de ese universo”.
De acuerdo a Gesualdi, el recorrido fotográfico de la publicación no sigue una lógica estrictamente cronológica. Por el contrario, propone una narrativa visual donde las imágenes dialogan entre sí, cruzando temporalidades, actores y conflictos.
“Con Leandro Teysseire, el otro editor fotográfico del libro, buscamos que fueran las propias fotos las que construyeran el relato, generando conexiones entre distintas coyunturas y sosteniendo ciertos ejes a lo largo del tiempo”, explicó Gesualdi y agregó que construir un libro implica armar un relato sobre los acontecimientos, en este caso, desde la mirada crítica de los practicantes. Eso significa seleccionar, editar, poner en valor y generar diálogos entre distintos hechos que formaron parte de nuestra agenda vinculados a Derechos Humanos, conflictos sociales, género, trabajo, cultura y el deporte inclusivo, entre otros.
“ANCCOM es mucho más que una agencia escuela, es una apuesta político institucional de la Universidad que, incluso en un contexto de desfinanciamiento, conflicto universitario y pérdida salarial, sostiene con compromiso la formación y la producción periodística. Aquí, el aprendizaje no ocurre solo en las aulas, sino también en la calle, en el vínculo con las fuentes y en la práctica concreta, donde nuestros estudiantes se forman como profesionales” destacó Larisa Kejval, directora de la Carrera de Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.
En ese sentido, el libro también pone en discusión el lugar del fotoperiodismo en el ecosistema mediático actual. “Hoy la fotografía tiene un lugar marginal en muchos medios, muchas veces reemplazada por imágenes de redes sociales”, advirtió Rosemberg. Frente a eso, reivindicó la importancia de “ir al lugar de los hechos” y recuperar el trabajo en territorio: “No se puede hablar de la pobreza sin haber mirado a un pobre a los ojos”, concluyó.
Por su parte, Victoria Gesualdi destacó el valor de la experiencia directa en la formación de los estudiantes: “Salir al territorio, encontrarse con los sujetos y producir imágenes desde ese vínculo tiene una potencia documental que se sostiene en el tiempo”. Y agregó que, en un contexto de circulación masiva de imágenes, el fotoperiodismo adquiere un rol central: “Son imágenes con un contexto, con autoría y con una mirada detrás, algo cada vez más necesario”.
El contexto actual, atravesado por la concentración mediática y el debilitamiento de medios públicos y comunitarios, también fue señalado como un desafío. “La Universidad tiene un rol enorme en el sistema de comunicación, no solo como espacio de formación sino como actor que interviene en la esfera social”, sostuvo Rosemberg.
Para Gesualdi, esa función implica además una responsabilidad: “Una agencia universitaria no está regida por la lógica de la mercancía, sino por un sentido social del periodismo. Eso le permite ocupar espacios vacantes, garantizar la pluralidad de voces y visibilizar temas que otros medios dejan de cubrir”.
“Desde la Universidad Pública defendemos un periodismo hecho en territorio, en contacto directo con la realidad, como pilar fundamental de la vida democrática, aun cuando la profesión atraviesa precarización y ataques, y entendemos que ese periodismo no se construye sólo desde la escritura, sino también desde las imágenes. En este sentido el fotoperiodismo es central en nuestras narrativas” concluyó Larisa Kejval.
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