La chica del tren: Dios, cuídame de los amigos

Por: Belauza

El problema típico del que supone la demanda en vez de escucharla: termina ofendiendo y encontrando el resultado opuesto al buscado.

Dice el refrán que el camino al infierno está plagado de buenas intenciones. Y si bien la película no conduce al infierno, sí está plagada intenciones de esas que un progresismo bienpensante considera buenas y que la alejan, precisamente, de los objetivos que busca.

 

Basado en la novela furor de la periodista británica Paula Hawkins, el film recoge la historia de una mujer que se quedó retenida en un amor del pasado, cargada de una nostalgia que la hizo caer en el alcoholismo y que ahora, también con un poco de pastillas, la lleva todos los días de la semana a realizar el mismo trayecto en tren hacia la ciudad, como si aún siguiera trabajando y conservara la rutina que tenía durante los días de sus sueños con Tom.

Luego de media hora hurgando en las características de las dos protagonistas principales, la chica del tren y a una chica que ella ve mientras viaja en tren, ocurre un asesinato que imprimirá un giro y otro ritmo a la historia. Confiado en que el final convencerá a la audiencia que se trata de un film en favor de las mujeres, Taylor actúa a la manera de esos varones que creen que el bien sólo está en el objetivo buscado, y que las formas que llevan de la idea a su consumación poco importan. 

Para ser más gráficos, actúa a la manera de aquellos varones que se caen en la reunión de su mujer con amigas «para darle una sorpresa», o cosas por el estilo; incluso se puede llegar a ofender si la mujer en cuestión les marca lo irrespetuoso de la acción. De alguna manera, en la inconsciencia de su propio machismo, el film ofrece su mejor lección.

Luego, el maltrato hacia las mujeres es considerable. Al punto que no se puede evitar la sensación de que lo que les pasa es su responsabilidad. Salvando las distancias, el film parece querer enseñarle feminismo a las mujeres con la misma humildad que Hilary quiso enseñarles cómo votar a los norteamericanos no demócratas.

La chica del tren (The Girl on the Train. Estados Unidos, 2016). Dirección: Tate Taylor. Guion: Erin Cressida Wilson, basado en la novela de Paula Hawkins. Con: Emily Blunt, Haley Bennett, Rebecca Ferguson, Justin Theroux, Luke Evans, Edgar Ramirez, Allison Janney, Lisa Kudrow, Laura Prepon. 112 minutos. Apta para mayores de 16 años.

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