
Vestidas de negro, la mayoría con los ojos vendados y pañuelos rojos o verdes al cuello, comenzaron a organizarse para reunirse afuera del Estadio Nacional a principios de semana luego del gran impacto mundial de la performance creada por el colectivo feminista LasTesis, nacido en el puerto de Valparaíso como parte de las protestas que recorrieron el país en las últimas semanas.
Algunas en sillas de ruedas, otras en compañía de hijas o nietas, eran dirigidas por mujeres con megáfonos en mano. «A la izquierda; la otra (para evitar decir la derecha)», las mujeres siguieron ordenadamente la coreografía. «Como experiencia fue algo muy bonito, el compartir entre miles y miles de mujeres, en su inmensa mayoría mayores», dijo Jacqueline Saintard, una economista de 66 años. Especialmente sobrecogedor fue ver cómo, mientras realizaban la performance, muchas mujeres «con un tremendo fervor y pasión» gritaron consignas en contra de sus propios abusadores. De acuerdo con cálculos de medios locales, la manifestación reunió a entre 4000 y 6000 personas: repitieron la coreo al menos cuatro veces y se dispersaron.
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