La obra "Las aventuras de la China Iron" le da otra dimensión a la novela de Gabriela Cabezón Cámara. Incluye música, danza y visuales para reivindicar las identidades transfeministas.

Está protagonizada por la misionera Flor Bobadilla Oliva y la porteña La Ferni, ambas cantoras y actrices, en una puesta dirigida por Hernán Márquez y adaptada junto a la poeta Susana Villalba. La obra, que debuta el 1 de septiembre, ubica su relato en los albores de la organización nacional y, en diálogo con el Martín Fierro, imagina un rumbo diferente para ese personaje apenas mencionado en la obra de José Hernández: la mujer del gaucho, conocida como “la China”.
En esta versión, esa figura anónima emprende un viaje de transformación en busca de un paraíso posible. El resultado es una puesta de 75 minutos que entrelaza actuación, música en vivo, danza y visuales, con la participación de César Nigro y Nicolás Arroyo en escena, y la intervención de distintas escritoras invitadas que abrirán cada función leyendo el primer capítulo de la novela.
“La adaptación fue un deseo de Hernán Márquez desde hace años, que junto a Susana Villalba trabajó el texto de Gabriela. Nosotras llegamos después, invitadas a sumarnos a este proyecto que ya venía gestándose”, cuenta La Ferni. En su caso, el acercamiento estuvo marcado por la potencia de su propia trayectoria artística: “Me propusieron encarnar al Fierro queer, que en la novela termina convirtiéndose en Martina Fierra. Dijeron: ‘este Martín Fierro trans tiene que ser la Ferni’. Y me encantó que pensaran en mí como cantora popular que pisa escenarios como Cosquín desde una identidad no binaria, con barba, y que podía darle vida a este Fierro disidente”.
Para Flor Bobadilla Oliva, la llegada fue casi azarosa: “Un día recibí un mensaje por Instagram de Hernán, a quién que no conocía, contándome el proyecto. Nos juntamos, leí un fragmento y me pareció increíble. Yo ya había leído la novela varias veces y me había marcado muchísimo, con esa sensación de no querer terminarla pero tampoco poder dejar de leer. Era para hacer la China, y acepté de inmediato porque la historia estaba muy ligada a preguntas que yo me venía haciendo sobre migraciones y sobre las posibilidades de la niñez y la juventud, que es donde una va gestando la personalidad y la visión del mundo”.
La resonancia personal de los personajes con las intérpretes fue inmediata. Bobadilla Oliva lo explica así: “Cuando una sube al escenario no es una misma, pero siento que la convocatoria tuvo que ver con ciertos rasgos familiares. La China migrante, provinciana en la Capital, me toca de cerca”. La Ferni coincide: “En mi caso, hay un trabajo más lejano en cuanto al gaucho varonil, que aparece en imágenes, pero la Fierra queer me resuena mucho. No es ajena a mi identidad, y eso hace que la obra fluya con naturalidad”.
La puesta no solo revisita un clásico, también lo confronta. En palabras del propio director, la adaptación dialoga con un siglo y medio de lecturas y reescrituras del Martín Fierro, y proyecta una identidad argentina diversa y libre. Esa apuesta no pasa inadvertida para las protagonistas. “El final de la obra plantea un encuentro utópico, de horizontalidad, de escuchar lo que no se escucha. Y en este presente, donde todo es urgencia y la libertad se usa como consigna vaciada, el teatro invita a una pausa, a repensarnos desde la ternura”, reflexiona Bobadilla Oliva.
La Ferni, en tanto, pone el foco en la historicidad del texto original: “El Martín Fierro fue usado para construir un canon, un modelo normativo que sostenía la lógica binaria y patriarcal. Hoy, traerlo desde una mirada transfeminista es una jugada política. Es la batalla cultural. Hacer esta versión del Martín Fierro en este contexto me parece que, lejos de mostrarnos heridas o cansadas, que también lo estamos, nos muestra creativas y no derrotadas.”
Además de las actuaciones y la música, cada función contará con una escritora invitada que abrirá la noche con la lectura del primer capítulo de la novela. Entre ellas, la propia Cabezón Cámara y la poeta Susana Villalba. “Es un regalo tenerlas. Son las gestoras de otra mirada, de otro modo de leer el Martín Fierro”, dice la misionera.
Esta versión teatral de Las aventuras de la China Iron abre una puerta: la de un país diverso, queer y feminista, donde la gauchesca deja de ser patrimonio de lo masculino para desplegar otras voces, otras músicas y otros horizontes. «
Basada en la novela de Gabriela Cabezón Cámara. Lunes de septiembre y octubre a las 20, en Dumont 4040, Santos Dumont 4040 (CABA).
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