El viaje a Lago Escondido que en octubre de 2022 protagonizaron funcionarios judiciales, dirigentes del macrismo y ejecutivos del Grupo Clarín, fue una muestra cinematográfica del denominado lawfare. Entre los viajeros estaba el juez Pablo Yadarola, que acaba de ser ascendido a camarista con el voto del bloque de senadores peronista, a excepción de Martín Soria. La decisión desató un vendaval de críticas.  

Los cuestionamientos no son fáciles de rebatir. El kirchnerismo lleva más de una década hablando del lawfare, definiendo al sistema de justicia argentino como Partido Judicial. La persecución política contra Cristina y sus hijos es la muestra más evidente de este flagelo, a la que se suma la que sufrieron Amado Boudou, Julio de Vido, Luis D’ Elía, los dueños de C5N, entre otros. Votar a uno de los magistrados del lawfare aparece como una contradicción difícil de digerir. 

El respaldo a Yadarola hay que situarlo en una evaluación de las relaciones de fuerza. El peronismo está transitando el momento de mayor debilidad de poder político desde 1983. El ámbito donde se refleja esta fragilidad es en el Senado. Nunca había tenido un bloque tan poco numeroso, más allá de que siempre hubo divisiones, líneas internas, rupturas y reagrupamientos. El peronismo tiene nueve gobernadores sobre 24 y solo cuatro de ellos son claramente opositores. Son datos que muestran la delgadez del poder político peronista. Se agrega la proscripción de CFK y la agotadora interna por la conducción.

En ese contexto, ¿haber conseguido que en la lista de 67 magistrados votada en el Senado hubiera cerca de un 25% propuestos por el peronismo no es un éxito? Es un interrogante. La única forma de medir los resultados en política es poner sobre la mesa las relaciones de fuerza desde la que se da la batalla. El voto a Yadarola, ¿fue parte de la negociación con el ministro Juan Mahiques? Puede que sí o que no. Para la crónica política es un dato clave, sin embargo, si se toma un poco de distancia del episodio puntual, lo ineludible es que es una decisión que se toma en este contexto de debilidad.

Uno de los ejemplos que circula en el campo nacional-popular sobre qué hacer con el Poder Judicial es el de México. La reforma que logró la presidenta Claudia Sheinbaum implicó que por primera vez en la historia las máximas autoridades de la Justicia surgieran del voto popular. México, como fue en el siglo XX con la constitución que emergió de la revolución, vuelve a estar a la vanguardia en América Latina en el terreno institucional. 

Es clave evaluar las relaciones de fuerza que permitieron esa reforma, más allá de la voluntad de Sheinbaum y la de su antecesor y padre político, Andrés Manuel López Obrador. Morena-el movimiento creado por Andrés Manuel-ganó las elecciones en 2018 con 54% de los votos. Tres años después, en las intermedias, volvió a ganar, aunque con un porcentaje más bajo porque varios partidos de la coalición compitieron por separado. En 2024, Sheinbaum, a quien López Obrador impulsó como sucesora, sacó el 60 por ciento. Además, hubo decenas de elecciones de gobernadores que Morena fue ganando hasta llegar la situación actual: de 31 gobernadores que tiene México, 24 son de Morena, es decir, el 77 por ciento. Es como si el peronismo tuviera 20 mandatarios provinciales en Argentina.

Este es el contexto que permitió la reforma judicial. Alguien podría decir que lograron esa acumulación de poder democrático porque impulsaron un cambio de raíz en la Justicia. No es así. Cambiar el sistema de justicia es clave para poder gobernar en beneficio del pueblo, pero no es una causa atractiva para ganar elecciones. Fue al revés, el haber ganado tantas veces de manera sucesiva permitió acumular el poder necesario para modificar el poder judicial El peronismo perdió en 2023 y en 2025. La única manera de modificar la relación de fuerzas es revertir la tendencia. Y no alcanza con la próxima elección. Tienen que ser varias seguidas si se quiere acumular el peso necesario para modificar de raíz algunas cosas. Es tan larga la cuesta que hay que subir, que habría que empezar a escalar la montaña ahora mismo.