Azuzada por los medios dominantes, la cuestión de los cortes de calles se presenta como un mandato central de la nueva policía porteña.

El gobierno nacional y el porteño eligieron fechas sensibles para introducir el tema. Acaba de finalizar diciembre, el mes más conflictivo desde 2001 a esta parte. Según consultoras privadas, en los últimos 30 días de 2016 se registraron entre tres y cuatro piquetes por día, duplicando el promedio anual.
La furia que despiertan los cortes de calle entre las clases medias fue interpretada como una luz verde por parte de las autoridades porteñas para poder intervenir. Para ello, desde el gobierno porteño aseguran contar con un plan que diferenciaría dos modalidades de protesta: la movilización masiva y la reducida a pequeños grupos de manifestantes. Respecto de la primera, la policía se limitaría a reencauzar el tránsito y controlar que no se desmadre la situación. Nada fuera de lo habitual. En relación a los piquetes, aparecerán en escena los denominados grupos de contención femeninos, conformados por agentes mujeres de la nueva policía que se encargarán de mantener carriles libres de circulación, al tiempo que se garantizaría el derecho a la protesta. En caso de que el enfrentamiento se profundice, participarían los grupos de contención básicos, que no podrán estar armados más que con sus escudos protectores.
Las organizaciones sociales respondieron. Para Jorge «Huevo» Ceballos, referente de Libres del Sur, «la preocupación principal que tiene la sociedad es la inseguridad, no los piquetes. Y, como se mostró con la reacción frente a la comisaría de Flores, la sociedad observa que estos problemas tienen vínculo directo con las fuerzas de seguridad. Un problema social no se resuelve con represión. Esto lo genera la exclusión social, que precisamente este gobierno es el que la está generando.»
Daniel Menéndez, de Barrios de Pie, la fuerza política de Libres del sur en los territorios, indicó: Nosotros buscamos el consenso del resto de la sociedad a la hora de concretar una obstrucción en el tránsito que pueda generar malestar. Siempre se busca el diálogo con las autoridades. Ojalá esta nueva policía no provoque enfrentamientos, porque si el camino es endurecer, la respuesta ante los reclamos va a ser peor. La situación del país no da para que se responda con violencia.»
Por su parte, Ignacio Fernández Camillo, del Movimiento Evita, expresó: «Los espacios públicos son el nervio de la democracia, la caja de resonancia del pueblo, porque es el lugar de encuentro de la sociedad. Es el espacio donde se visibilizan los reclamos. Lo contrario es la restricción de todo lo que representa la democracia.» «
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