Columna de opinión.
A la par se fortalecen las áreas vinculadas al aparato represivo del Estado, con mayor financiamiento y capacidad operativa. Y en materia de gestión pública se destaca el flamante Ministerio de Modernización, importado de la experiencia previa en la Ciudad.
¿El resultado? Un gran impacto y deterioro en áreas de Estado vinculadas a políticas sociales universales o redistributivas, un marcado giro al asistencialismo como forma de contención social y política, y el desmantelamiento de programas regulatorios de áreas estratégicas. Eso se combina con un crecimiento de las estructuras burocráticas jerárquicas que configuran un aparato de Estado coercitivo, vigilante y represor o se asocian al sostenimiento de los núcleos de acumulación de sectores concentrados. En este marco, discursos estigmatizantes coexisten con la idea de un sacrificio del bienestar del presente para garantizar una supuesta prosperidad del futuro. En ese campo, quizá el escenario de la mayor disputa del sentido, Cambiemos montó una pantalla para justificar este proceso de reconversión del Estado.
*Coord. General de la Fundación Germán Abdala.
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