La recaudación tributaria por parte del Estado Nacional correspondiente al mes de agosto fue de $ 20,51 billones, según informó este martes la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
La cifra representa una suba interanual de 33,5%, bastante parecida a la inflación del período. En términos reales, por lo tanto, los ingresos del fisco se mantuvieron constantes y hasta puede que haya habido algunas décimas de crecimiento; el dato preciso se podrá establecer en poco más de una semana, cuando el Indec confirme la variación de índice de precios al consumidor de ese mes.
En el acumulado anual, entre enero y agosto se recaudaron $ 153,04 billones, con una variación interanual de 28,2% y una caída real estimada de 3,8%.
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— ARCA | Agencia de Recaudación y Control Aduanero (@ARCA_informa) September 1, 2026
Los números más alentadores para el gobierno surgieron a partir del Impuesto a las Ganancias, que aportó $ 4,64 billones, con una variación real del 8,8%; el Impuesto a los Combustibles, que creció 12,7% una vez descontada la inflación; y los Derechos de Exportación (retenciones), que crecieron 91,1%.
Algunos hechos puntuales explican esa variación por encima del promedio. En Ganancias, por ejemplo, influyó el mayor pago por parte de las sociedades como consecuencia de una variación en el cálculo de los anticipos de este año; en Combustibles, el gobierno continuó con su política de ponerse al día con la actualización del impuesto; en cuanto a las retenciones, la base de comparación fue muy baja, porque en 2025 hubo un régimen especial que adelantó a junio y julio el pago de esos aranceles.
En tanto, la variación de los demás tributos ligados a la actividad económica volvió a ser negativa en términos reales. Por el IVA, el que más aporta en términos nominales, se recaudaron $ 6,67 billones (-6,1%); por el Impuesto a los Débitos y Créditos, $ 1,52 billones (-9%); y por Seguridad Social, $ 4,83 billones (-1,2%). El cobro de esos impuestos surge del volumen de las operaciones comerciales y de los salarios abonados a los trabajadores registrados, lo que sugiere una contracción de ambos renglones.
Como contó Tiempo en su edición impresa del último domingo, la estructura tributaria argentina es la más regresiva de todos los países de la región. Ese concepto está referido a que la mayoría de los tributos están dirigidos a gravar la compra y venta de bienes y servicios, por lo que impacta de lleno en los consumos de los sectores más bajos. En cambio, los impuestos al patrimonio, exclusivo de los sectores más acomodados económicamente, han tenido sucesivas rebajas en los últimos dos años y medio. Por Bienes Personales, por caso, se recaudaron en agosto apenas $ 137.797 millones y representaron sólo el 0,7% del total de los ingresos fiscales, con una variación negativa en términos reales de 6,5%.
Por si fuera poco, el reparto del total ingresado al ARCA tampoco es neutro. Según los cálculos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), en base a los índices de coparticipación y a las asignaciones específicas que prevé la ley para cada tributo, “la recaudación tributaria nacional que queda en manos del gobierno nacional habría tenido una variación real interanual positiva del 0,2% durante agosto de 2026 y la que va a las provincias habría registrado una caída del 0,2%”. Es decir, el poder central volvió a ganar terreno a expensas de las demás jurisdicciones.