Xhaka y Shaqiri, goleadores de Suiza en la victoria por 2-1 a Serbia, tienen orígenes balcánicos y lo recordaron durante el partido. La historia de una guerra civil llevada a un Mundial de fútbol.

El partido había comenzado con un gol de Aleksandar Mitrović, a los cinco minutos. Pero Xhaka y Shaqiri lo dieron vuelta. La victoria dejó a Suiza en el segundo lugar del grupo E con cuatro puntos, misma cantidad que Brasil. Los suizos avanzarán a los octavos de final con una victoria contra Costa Rica este miércoles en Nizhny Nóvgorod, mientras Serbia enfrentará a Brasil en Moscú. No solo Xhaka y Shaqiri en el plantel tienen sangre albanokosovar: están Admir Mehmedi (Macedonia), Valon Behrami (Kosovo), Blerim Džemaili (Macedonia).
Albania y Serbia siempre consideraron a Kosovo como parte de sus respectivos límites y, de hecho, estuvieron en guerra entre 1996 y 1999. Ese conflicto territorial, en gran medida, se produjo porque esa zona pertenecía a los ex Yugoslavia. El padre de Xhaka fue preso político durante tres años y medio en la antigua Yugoslavia. Después de salir de la cárcel, sus padres se exiliaron a Suiza, donde nació en 1992. Los padres de Shaqiri también dejaron su tierra natal para establecerse en Suiza, en mitad de la guerra. Como antecedente: en las Eliminatorias para la Eurocopa 2016, Serbia enfrentó a Albania en Partizán. Fue un caos entre las hinchadas. Otro futbolista Mitrović, Stefan, bajó un drone con la bandera de Albania, lo que provocó peleas adentro de la cancha y que se se suspendiera el partido.
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