La noche cae sobre Añelo, el corazón de Vaca Muerta, y las luces de las torres petroleras siguen encendidas. El resplandor artificial rompe la oscuridad de la estepa mientras los camiones avanzan sin descanso por caminos de tierra. A pocos kilómetros, una familia escucha un nuevo temblor que hace crujir las paredes de su casa. Más allá, un hombre recién llegado busca trabajo y un lugar donde dormir. Vino atraído por la promesa de prosperidad, pero encuentra otra cosa: incertidumbre, hacinamiento y una tierra marcada por la extracción.

Esa tensión entre la promesa del progreso y sus consecuencias es el corazón de La vida fracturada, el largometraje documental híbrido dirigido por Tian Cartier, Martín Longo, Pablo E. Piovano y Maxi Goldschmidt, que tendrá su estreno este domingo 16 de agosto en la 8ª edición del Festival Internacional de Cine Ambiental (FINCA).

“La vida fracturada”: un documental híbrido sobre el lado más oculto de Vaca Muerta
La vida fracturada es una película híbrida entre documental y ficción.

La película aborda los impactos sociales y ambientales de la explotación hidrocarburífera en la Patagonia y, especialmente, la resistencia de las comunidades mapuches que intentan defender sus territorios. Pero lejos de construir un documental tradicional, los realizadores eligieron una forma narrativa más cercana al cine de ficción.

“Cuando terminamos En el nombre del litio (el anterior trabajo de los directores), nos volvieron a contactar para hacer un trabajo de investigación de campo en Vaca Muerta. Ya desde ese momento dijimos: ‘Acá arranca el segundo documental’”, recuerda Martín Longo. “Llegamos a Neuquén con la idea de investigar y fuimos muy bien recibidos por las comunidades mapuches. Jorge Nahuel, que ya había visto nuestra película anterior, nos dijo que le gustaría trabajar con nosotros. Ahí empezó a generarse algo en conjunto”.

Ese vínculo fue clave para el desarrollo del proyecto. “Desde el primer momento trabajamos con ellos. La Confederación Mapuche tiene su propio departamento audiovisual y nos parecía fundamental construir la película de manera colectiva”, agrega.

La historia tomó otra dimensión cuando se sumaron el fotógrafo Pablo Piovano y el periodista Maximiliano Goldschmidt, quienes también estaban desarrollando un proyecto sobre la región. “Surgió la idea de unir fuerzas en lugar de hacer dos películas distintas. Éramos cuatro directores con formaciones muy diferentes, y eso terminó siendo una de las riquezas del proyecto”, señala Longo.

Para Tian Cartier, el desafío era encontrar una forma cinematográfica capaz de transmitir las sensaciones que les provocó el territorio. “Hay muchos documentales informativos sobre el fracking. Nosotros queríamos hacer algo más poético, más cinematográfico. Por eso no usamos entrevistas en la película. Las utilizamos durante la investigación, pero después construimos secuencias pensadas desde una lógica narrativa y visual más cercana a la ficción”, explica.

Esa búsqueda terminó definiendo la estructura misma del film. “Jugando con el título encontramos una narrativa fracturada. Conviven distintas historias que se van entretejiendo. Está el personaje que llega buscando trabajo, pero también aparece lo que llamamos el ‘operario fantasma’, una figura que puede representar a quienes quedaron atrapados por los accidentes laborales o incluso funcionar como una proyección del futuro que le espera al protagonista”, describe Cartier. 

La película también pone en escena problemas menos visibles que el discurso oficial suele dejar fuera de cuadro. Uno de ellos es la crisis habitacional provocada por el crecimiento acelerado de la actividad petrolera. “Hay mucha gente que llega desde distintas provincias buscando trabajo y termina quedando a la deriva durante meses”, sostiene Cartier. “Existe una idea de progreso ilimitado, pero la infraestructura no está preparada para soportar semejante migración. Eso genera situaciones muy complejas desde el punto de vista social. Sumado a eso está el impacto ambiental”.

El documental registra la situación de Sauzal Bonito, una de las localidades más afectadas por los sismos que comenzaron a multiplicarse tras la expansión del fracking. “Desde que empezó la explotación no convencional comenzaron los movimientos sísmicos y ya se registraron más de 500”, afirma Cartier. “Las casas se están fracturando literalmente. Y, sin embargo, todavía existe una intención de negar la relación entre esos fenómenos y la actividad petrolera, cuando está científicamente demostrado”.

“La vida fracturada”: un documental híbrido sobre el lado más oculto de Vaca Muerta
El apoyo de la comunidad mapuche fue fundamental en el rodaje de la película.

Durante el rodaje de La vida fracturada, el acompañamiento de las comunidades resultó fundamental. No solo por cuestiones logísticas, sino también por una decisión política de los realizadores. “Hay algo que las comunidades llaman extractivismo cultural”, explica Longo. “Muchas veces llega gente a filmar, registra testimonios y después desaparece. Nosotros planteamos desde el inicio que la película también les pertenecía a ellos. No queríamos repetir esa lógica de extracción donde alguien toma algo del territorio y se lo lleva”.

El estreno de La vida fracturada dentro del FINCA tiene un significado especial para los directores. Longo recuerda que el festival ya había acompañado En el nombre del litio y considera que el evento se transformó en una especie de casa para este tipo de producciones. “Es un espacio donde nos sentimos acompañados. Esta edición además tiene como eje el derecho a la tierra, un tema absolutamente actual. Creemos que es un lugar ideal para empezar el recorrido de la película”, dice Longo.

Cartier coincide y destaca el clima que se genera en el encuentro. “Es un lugar esperanzador porque reúne a personas que todavía creen que existe un futuro posible. Cuando se juntan personas con esperanza siempre salen cosas buenas”.

“La vida fracturada”: un documental híbrido sobre el lado más oculto de Vaca Muerta
La vida fracturada se estrena el 16 de agosto en el FINCA.

En tiempos donde los discursos sobre desarrollo económico y explotación de recursos naturales ocupan el centro de la agenda pública, ambos realizadores entienden que el cine puede funcionar como una herramienta de intervención. “Estamos atravesando una etapa muy difícil para la producción audiovisual argentina, pero seguimos creyendo en el cine como herramienta política y de transformación social”, sostiene Longo. “Nuestro documental anterior incluso fue utilizado por comunidades indígenas como material de apoyo en reclamos ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Eso demuestra que una película puede ser mucho más que una película”.

Cartier va en la misma dirección. “Lo que intentamos es generar conversación. Hoy todo está muy polarizado y creemos que el documental puede ayudar a construir puentes. Más que bajar información, buscamos transmitir emociones. Queremos que el espectador sienta la misma angustia y la misma desolación que sentimos nosotros cuando llegamos a Vaca Muerta”.

Esa capacidad de conmover ya tuvo una prueba significativa. Antes de su estreno oficial, La vida fracturada fue presentada en una cumbre climática internacional ante representantes de comunidades indígenas de distintos países amazónicos. “Fue muy fuerte”, recuerda Cartier. “Muchas de esas comunidades todavía no están siendo explotadas por el fracking. Cuando vieron la película se emocionaron profundamente. Algunos terminaban llorando. Ahí entendimos que las imágenes podían funcionar como una advertencia, pero también como una forma de compartir experiencias”.

Entre la ficción y el documental, entre la denuncia y la poesía visual, La vida fracturada llega al FINCA para poner en discusión una de las grandes promesas económicas de la Argentina contemporánea. Y lo hace desde las voces de quienes viven, resisten y padecen las consecuencias de una tierra que, mientras produce riqueza (para algunos pocos), también parece resquebrajarse bajo los pies de sus habitantes.

La vida fracturada, una historia en Vaca Muerta

Largometraje documental híbrido dirigido por Tian Cartier, Martín Longo, Pablo E. Piovano y Maxi Goldschmidt. Se estrena el domingo 16 de agosto, a las 17 y a las 21 en Cine Arte Cacodelphia, Av. Pres. Roque Sáenz Peña 1150.