Bien tempranito, el Aeropuerto Internacional de Ezeiza se transformó en una verdadera fiesta. El seleccionado argentino femenino de hockey sobre césped, Las Leonas, regresó este lunes al país con la Copa del Mundo en las valijas. El plantel dirigido por Fernando Ferrara pisó suelo argentino cerca de las 6 de la mañana. Allí lo esperaba una multitud compuesta por familiares, amigos y fanáticos. Al grito unísono de “Dale campeón”, las jugadoras cruzaron los pasillos de la terminal exhibiendo sus medallas doradas.
La delantera María José Granatto fue una de las encargadas de alzar la Copa durante el contacto con la prensa. «Es una sensación hermosa, no se puede explicar la gente que se acercó a alentarnos. Fue un sueño hecho realidad», manifestó emocionada.
La consagración en Amstelveen tuvo todos los condimentos de la épica deportiva. Argentina se coronó campeona invicta tras empatar 1-1 en el tiempo reglamentario e imponerse por 3-1 en los penales australianos ante el combinado local. El conjunto europeo se había adelantado con un tanto de Yibbi Jansen, pero la propia «Majo» Granatto selló la igualdad definitiva.

Este título reviste un carácter histórico no solo por las formas, sino por el rival vencido. Las Leonas lograron romper el dominio absoluto de Países Bajos, selección que se había quedado con las últimas tres ediciones del Mundial de forma consecutiva (2014, 2018 y 2022).
Con este triunfo, el seleccionado nacional volvió a levantar la Copa del Mundo después de 16 años de sequía. La delegación sumó así la tercera estrella, reeditando las históricas hazañas alcanzadas en Perth 2002 y Rosario 2010.