El genocida, que fuera director de Investigaciones de la Bonaerense durante la dictadura militar, seguirá en Ezeiza porque tiene cinco causas más por delitos de lesa humanidad.

Etchecolatz tiene seis condenas por delitos de lesa humanidad y genocidio durante la dictadura y, además, es el principal sospechoso de la desaparición de Julio López en 2006. Este beneficio que le concedió la justicia platense por sus 87 años de edad y por cuestiones de salud, ya que padece un cuadro de hipertensión con riesgo de sufrir un accidente cardiovascular, llega a pesar de que el Cuerpo Médico Forense afirmó en dos oportunidades que su patología se puede tratar en el Hospital Penitenciario de Ezeiza, cárcel en la que cumple su condena.
Esta semana el juez federal Enrique Kreplac le había otorgado la internación fuera de la cárcel porque, según escribió en el informe, el represor cursa un cuadro de deterioro físico importante dada la huelga de hambre que está realizando, pero le denegó la prisión domiciliaria porque el deterioro de su estado de salud deriva de su decisión voluntaria y libre de someterse a una medida de fuerza consistente en la negativa a ingerir alimentos y recibir medicación.
De todas formas, la abogada de la familia de Julio López, Guadalupe Godoy, manifestó que apelarán la medida de la Cámara y aseguró que la actuación de la justicia platense se enmarca dentro de las políticas por derechos humanos que está llevando adelante el gobierno nacional.
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