El gobernador cordobés se dio el lujo de fustigar en público a las cuatro figuras opositoras, tres de ellas con aspiraciones a sucederlo.

Ese fue el panorama que este domingo 1 presentó el acto de inicio legislativo en Laboluye, mucho más una puesta en escena política de cara a la elección provincial de 2027 que de un evento vinculado a los menesteres de la Legislatura provincial. Fiel al estilo que viene cultivando desde diciembre de 2023, Llaryora alternó guiños y cuestionamientos al presidente Javier Milei, más lo primero, a sabiendas de la alta imagen que el émulo de Juanse disfruta en territorio mediterráneo.
Quizás por eso enfocó los dardos en sus discípulos locales, cuatro mosqueteros de origen variopinto: el senador y eterno candidato a la gobernación Luis Juez; el ex diputado Rodrigo de Loredo; el actual diputado Gabriel Bornoroni y el recientemente electo Gonzalo Roca, hasta 2025 un ignoto, que meses atrás derrotó nada menos que al tres veces gobernador Juan Schiaretti. Un peronista, un radical y dos outsiders a quienes los unió una foto inédita hasta este domingo y que (salvo Roca) ya están en carrera de cara al premio mayor; destronar en 2027 a un cordobesismo que lleva tres décadas comandando El Panal.
Ya en 2023 el oficialismo provincial debió apelar a alianzas a diestra y siniestra para sostener el bastión. En el próximo turno, el escenario pinta peor, y a sabiendas de ello Llaryora remodeló su gabinete en diciembre y ahora eligió salir a la cancha política con los tapones bien afilados. En su discurso les dijo a las cuatro espadas mileístas que “ganen las elecciones, si quieren, pero gánenlas de buena ley. No tienen que obstruir, mentir, ni parar. Están jugando con la seguridad de la gente”.
Se refería a la compra de drones para combatir la inseguridad que los representantes opositores en el Tribunal de Cuentas frenaron a mitad de enero, un escándalo político que marcó las primeras semanas de un año que se avizora caliente. Pero lo que se jugó allí no fue una licitación solamente (para la oposición, una compra dirigida), sino las estocadas de ambos bancos, con miras a ir limando acciones y funcionarios oficialistas de un lado, dejar fuera de la carrera a figuras opositoras, del otro lado.
Con cara de espanto los cuatro referentes opositores debieron escuchar algunas críticas al oficialismo nacional que tanto abrazan y dardos bien directos, como cuando Llaryora reflexionó: “¿Cuál es el problema de que la oposición controle al gobierno de turno? Pero no hagamos estos papelones. Y creo sinceramente que no son ellos. Creo que han recibido una orden, que los mandaron a obstruir. Pero muchachos: están jugando con la vida de la gente”. También acusó, sin dar nombres, a dirigentes opositores que estarían operando para que la Caja provincial pase al Anses.
“Pasar la caja al gobierno nacional provocaría la caída masiva de ingresos de nuestros jubilados llevándolos a la tremenda situación que hoy viven la mayoría de los jubilados nacionales que hoy tienen que elegir entre comer y comprar un medicamento” acusó, y anunció que ningún jubilado provincial percibirá menos de 800 mil pesos mensuales. El tema es bien candente, sobre todo porque en diciembre el gobernador implementó una reforma previsional que aumenta los aportes personales a la Caja, con lo cual se ganó un conflicto no menor con sindicatos estatales que en algunos casos le son afines.
Otros anuncios estuvieron relacionados a capacitaciones en oficios, un campus de innovación, la extensión territorial de la Universidad Provincial, planes de vivienda, baja de impuestos y acceso gratuito a medicamentos. En materia de seguridad, un ítem en el que la gestión está alineada totalmente al bulrrichismo continuado ahora por la cordobesa Alejandra Monteoliva, el gobernador celebró la baja en el índice de homicidios -2.2 asesinatos cada 100 mil habitantes. Y anunció más recursos para la fuerza antinarcótico, una “ley antibunker” y otra norma dirigida a la protección integral de las víctimas de delitos.
“¿Cómo no vamos a felicitar al equipo y a los de azul? Lo vuelvo a decir y no tengo ningún problema: los buenos son los de azul”, reincidió.
En el tramo más picante, Llaryora “atendió a la oposición “Todos los días una agresión nueva. Che, que los libertarios les den bola, así de una vez nos dejan de joder. Están todo el día a ver quién pega más. Voy a hablar con Milei, ojalá les dé bola a ver si dejan de hacer mérito obstruyendo y falseando. Entreguen el partido, no tienen ya diputados nacionales. Y si siguen así no van a tener ni concejales”.
Si lo anterior es más una expresión de deseos que una realidad, se sabrá el año próximo. Lo cierto es que de ahora en más la pelea será sin cuartel, con las armas de siempre y otras que quizás nadie se anima aún a exponer.
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