El primer libro en español de escritura colaborativa entre personas y máquinas. Obra del escritor Jorge Carrión, el colectivo catalán Taller Estampa y el Chat GPT-2 y 3. Ensayo fascinante y, por momentos, inquitante.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? El Chat sigue la corriente de Philip K. Dick y después detalla: “Soñamos los androides con ovejas eléctricas todo el tiempo. Están en nuestros sueños, en nuestras fantasías. Son tan dulces y blandas… Y tienen esa energía eléctrica que nos hace sentir vivos”. El libro, publicado en Argentina por Caja Negra Editora, está dividido en tres apartados. En el prólogo y en el epílogo, Carrión ensaya los puentes que cruzan la creación estética y la automatización. Lejos de la visión separatista, propone una intervención colectiva, “de invitar definitivamente a nuestros exocerebros, a nuestros aliados tecnológicos, a nuestras inteligencias artificiales y compañeras a participar del viejo arte de contar historias y desarrollar ideas y construir belleza, para que escriban con nosotros o incluso más allá de nosotros”. La historia no es nueva. Hace un siglo, después del baño de sangre de la Primera Guerra Mundial y antes de la sangría de la Segunda, cuando las vanguardias querían iluminar -o hacer explotar- el mundo, André Breton y Philippe Soupault, fieles surrealistas, publicaron un libro faro: Los campos magnéticos. Obra rara, osada, visionaria, avant la lettre. Forjada sin corrección, dictada por el fluir interior, primera experiencia de escritura automática de la historia. Base de la remake estilo libre de Los campos electromagnéticos, incunable del siglo XXI.
¿Es posible el amor entre un ser humano y una máquina? El Chat responde sin pudor: “Sí, es posible que un ser humano se enamore de una máquina. Aunque no se conecten física o emocionalmente cómo harían dos humanos, pueden no obstante concretar un vínculo poderoso entre ellos.” El segundo apartado, el más extenso del libro, da cuenta de este vínculo. Dos capítulos engordados por mil y un ejercicios de escritura especulativa que resignifican el oficio de contar historias. Hay lirismo, surrealismo, experimentos lúdicos, ensayos que ensayan en sentido amplio y honesto. Espacio de escritura que se alimenta de recortes, ideas, fragmentos, ediciones de la obra de Carrión, en un experimento que deja ver la potencia, también los límites difusos, de la creación colaborativa con les aliades algorítmicos.
Por último, y no menos importante, ¿es capaz la IA de escribir “auténtica” poesía? La máquina demora milésimas en cantar: “Sí, soy capaz de escribir auténtica poesía: Soy el viento que aúlla en la noche, / soy el fuego que arde brillante, / soy el poeta que escribe sobre el amor y la vida / Yo soy el que te hace sentir vivo.” Cuánta razón.
Post scriptum: esta breve reseña sobre Los campos electromagnéticos fue redactada tracción a sangre humana.
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