El presidente no va a dejar ir al jefe de Gabinete y en el oficialismo ya hablan de “partido perdido”. La guerra entre Karina y Bullrich se pone en pausa por la avanzada opositora.

El jefe de Estado, en silencio y sin agenda pública desde hace varios días, está convencido de que su ministro coordinador está siendo víctima de una operación mediática y política para desestabilizar a su gobierno. Para Milei y Karina, dejar ir al exvocero presidencial nunca fue una opción y, pese a los pedidos, puertas adentro del oficialismo reconocen que “ahora ya es tarde” para hacerlo renunciar. “Si lo dejaba irse, tendría que haber sido los primeros días del tema. Ahora no pueden soltarle la mano porque ya invirtieron mucho en estos tres meses. Los dos se jugaron su capital político por Manuel, entregarlo ahora es tirar todo eso a la basura”, dijo a Tiempo un conocedor de la dinámica entre los hermanos.
En este sentido, otra fuente gubernamental admite que cualquier decisión que se tome llega tarde y con mala ejecución. Para la misma voz, que se permite la fiebre mundialista para graficar el presente de la gestión, el gobierno “está jugando un partido que ya perdió”. “Ahora lo que queda es evitar que te entren más goles”, insiste.
La tardía presentación de la declaración jurada y posterior entrevista de Adorni fue un afrodisíaco natural para la oposición. Luego de que el jefe de Gabinete asegurara que la mejora de su calidad de vida se debe a la herencia de su padre y a su visionaria inversión en Bitcoin, las denuncias judiciales y los pedidos de sesión para avanzar con una moción de censura llovieron. Sin embargo, la cucarda se la llevó el contundente posteo del PRO. “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”, reza el posteo del partido que conduce Mauricio Macri.
Aunque desde el espacio amarillo aseguran que seguirán apoyando la gestión libertaria, el ex presidente les pidió a los propios que hicieran sentir el rigor. Por eso habilitó a sus laderos a realizar un raid mediático con el que pretenden seguir marcándole la cancha al oficialismo. En el gobierno, por su parte, insisten en bajarle el precio a los movimientos del calabrés y aseguran que no los necesitan para avanzar con su agenda reformista. “Mauricio sigue intentando ser presidente, viste cómo es”, dijo irónico un integrante de la mesa política a este diario luego del encuentro que los estrategas de la gestión tuvieron el jueves en la planta baja de la Casa Rosada.
El cónclave que reunió a la plana mayor del oficialismo después de las explosivas declaraciones de Bullrich fue un hervidero. La titular de La Libertad Avanza en el Senado volvió a ser la voz cantante frente al temor que el resto del oficialismo tiene por pronunciarse y afirmó que la omisión declarar los más de USD 300.000 en criptomonedas “es más que un error, es una omisión ética. El mensaje es compartido por prácticamente todo el gobierno. “Es indefendible”, dijo a Tiempo un funcionario de jerarquía para justificar la ausencia del operativo clamor que Karina y Adorni habían pedido montar para respaldar públicamente al jefe de Gabinete. Lo único que el exvocero consiguió fue posar en la esquina de la celebración ficticia del cumpleaños de la ex montonera en su despacho el jueves.
La cumbre tuvo picos de tensión incandescentes. Adorni, quien sigue contando con la protección que brinda el resguardo del ala de la hermana presidencial, criticó sin escrúpulos a Bullrich por lavar los trapitos al sol. Ella volvió a exigir coherencia política y recalcó el daño insostenible que su mala ejecución argumentativa le está haciendo al gobierno. El resto de los invitados miraba sin inmutarse para evitar que la guillotina de la hermanísima se afile con sus cabezas. Y lo bien que hicieron. Antes de finalizar la reunión, la secretaria general volvió a remarcar lo que todos ya saben: ni ella ni Milei dejarán ir al ministro coordinador. La extitular del PRO y Diego Santilli fueron los primeros en retirarse.
Para la menor de los Milei los desacatos de Bullrich son la piedra más grande de su zapato. La senadora, que está dispuesta a hacer valer sus más de cuatro décadas de carrera política, les dice a los propios que no tiene miedo en redoblar la apuesta. “No trabajamos para Karina”, dijeron a este medio desde el entorno de la legisladora para remarcar la distancia. En el círculo íntimo de la Primera Hermana no ocultan su fastidio, pero reconocen lo que muchos ya hace tiempo aprendieron: “A Patricia es mejor tenerla adentro que afuera”, dicen con resignación.
Es por eso que desde el jueves Karina se encomendó a la capacidad de diálogo de su nueva enemiga íntima para intentar controlar la avanzada que la oposición, incluida la dialoguista, quiere llevar adelante contra Adorni en el Senado, donde el próximo miércoles en Labor Parlamentaria se buscará fijar una fecha para la interpelación del jefe de gabinete. El PRO, la UCR y el peronismo están con el cuchillo entre los dientes. El plan de Bullrich es intentar desarticular la furia de los dos primeros para evitar llegar a la mitad más uno del recinto, la cantidad de bancas necesarias para aprobar la moción de censura que podría dejar al ex vocero fuera del gobierno en un pestañeo.
La misma orden recibió Santilli, quien mantiene intacta su amistad con Cristian Ritondo. Aunque el titular de la bancada amarilla ya aclaró que no colaborará en la construcción del dique para frenar la avanzada opositora, sí aseguró que el bloque sigue respondiendo a sus órdenes y que no acompañará ninguna remoción, como deja trascender Mauricio Macri. El ministro del Interior, quien al igual que el resto de sus compañeros de espacio bajó considerablemente su perfil en los últimos tres meses, tendrá la titánica tarea de contener la excitación opositora en Diputados donde, una vez más, los gobernadores tendrán un rol clave.
Este martes, el ex larretista recibirá a Leandro Zdero (Chaco), Marcelo Orrego (San Juan) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego) en Casa Rosada. Con la excusa de dialogar sobre la Reforma Electoral -otro de los proyectos paralizados por la insostenible tensión política que acumula la gestión libertaria-, Santilli tanteará las voluntades de los gobernadores para avanzar contra el jefe de Gabinete y hará todas las promesas que tenga a su alcance para intentar hacer zafar al funcionario que ya nadie, más que los Milei, quiere defender «
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