Son datos de los últimos diez días. Referentes del sector en Buenos Aires y Rosario alertaron por maniobras de las formadoras de precios.

El referente informó que los comercios de cercanía recibieron aumentos del 15% en aderezos, del 10% en cervezas, del 7% en harinas, del 7% en aceites y del 10% en yerbas.
Por estos días los proveedores están en el objetivo de los comerciantes que les atribuyen aumentos unilaterales y desabastecimiento.
Como trasfondo las fábricas de alimentos y otros productos de consumo masivo negocian con el gobierno aumentos en el marco del programa Precios Máximos, que está disponible solo en las grandes cadenas de supermercados.
En principio las empresas nucleadas en Copal y otras cámaras del sector pidieron el levantamiento del programa de precios de referencia, según confirmó a Tiempo el dirigente alimenticio Daniel Funes de Rioja. El gobierno ratificó el programa hasta el 31 de octubre pero accedió a estudiar aumentos puntuales empresa por empresa.
El Ministerio de Desarrollo Productivo confió a este medio que las negociaciones están avanzadas. Pero puertas adentro se libra una batalla por los porcentajes: las empresas piden autorización para aumentar hasta el 30% pero el gobierno estaría dispuesto a conceder solo un 3% en promedio.
Mientras se desarrolla esa negociación el resto de los eslabones del comercio, que además de las grandes cadenas contiene a los comercios de cercanía, almacenes y autoservicios incluyendo la rama de los orientales, denuncian aumentos cotidianos de los grandes fabricantes que pasan desapercibidos.
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A la par de los almaceneros los supermercados del interior del país representados en las cámaras CAS y FASA advirtieron al gobierno que frente a la insistencia de los aumentos de los proveedores dejaron de recibir determinados productos, lo que empieza a dar lugar a faltantes de productos determinados en las góndolas.
Tiempo presentó en su última edición un informe del Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA) que graficó la concentración de la industria alimenticia y otras del consumo masivo que explica a su vez la discrecionalidad para fijar los precios que luego impactan en el poder adquisitivo.
En el interior
Juan Milito, del Centro Unión de Almaceneros de Rosario, señaló que en esa ciudad los comercios de cercanía no sufrieron grandes aumentos directos pero sí perdieron bonificaciones por parte de las empresas proveedoras que definieron como “incrementos encubiertos”. Son los casos de grandes del mercado como Unilever y Procter & Gamble que “en lugar de aumentar sacaron bonificaciones que se tradujeron en aumentos en las góndolas”.
Al margen de eso indicó que se están preparando para las remarcaciones a partir del 3 de octubre y desde ya se sabe que las cervezas van a apreciar subas significativas.
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