Columna de opinión
Refutada en los tribunales, los justificadores de la dictadura buscan reinstalar su tesis canalla a través de un eufemismo que se volvió consigna entre los neoprocesistas: la Memoria Completa. Esta nueva forma de apología admite los horrores del terrorismo de Estado, pero los explica como «daños colaterales» del «combate a la subversión». Es decir: las torturas, el robo de bebés, la desaparición forzada de personas y otros delitos perpetrados por los genocidas fueron «excesos» en la «legítima defensa de la patria» frente a la «locura criminal» de la guerrilla.
Un modo de reimplantar la teoría es cuestionar el número de desaparecidos. Existen razones objetivas que explican por qué se estableció en 30 mil, pero detallarlas aquí implicaría bajar al barro en el que chapotean los neoprocesistas locales. Y convalidar sus intenciones.
Por cierto, la estrategia ni siquiera es original: como bien lo saben los sobrevivientes y estudiosos del Holocausto, poner en duda el número de víctimas es una estrategia clásica de los negacionistas.
La negación de los crímenes nazis, por caso, basa su argumentación en tres pilares:
1. Los nazis no tenían un plan sistématico para matar judíos. Los crímenes, dicen, fueron «excesos» individuales no adjudicables al régimen.
2. No hay pruebas documentales de judíos siendo gaseados en cámaras especialmente diseñadas para asesinarlos. A falta de documentos incriminatorios destruidos con eficacia alemana por el régimen los crímenes fueron reconstruidos por los testimonios de testigos, sobrevivientes y víctimas.
3. El número de judíos asesinados fue menor a los 6 millones instituidos por las víctimas de la Shoa. Para los negacionistas, la cifra fue inventada para aumentar el monto de la compensación financiera a las víctimas y enriquecer al Estado de Israel.
Si se cambian las palabras «judíos» por desaparecidos, argumentos similares se pueden escuchar desde hace algunos meses en el prime time de la tevé. El propio presidente Macri y varios de sus funcionarios como Darío Lopérfido y José Gómez Centurión salieron a sembrar dudas sobre los 30 mil. A esa ola se sumó el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, quien el viernes mientras medio millón de argentinos marchaba hacia la Plaza dijo que «el número de desaparecidos es una construcción». Lo curioso es que Avruj, además de funcionario macrista, es un dirigente importante de la comunidad judía local. Su aporte a la ola negacionista, entonces, es mucho más grave que una simple expresión de ignorancia.
Las defensas buscan la anulación de indagatorias “a presión” y hasta que se declare nulo…
Este año se realizará nuevamente la Diplomatura en Equidad de Género en Salud. Las inscripciones…
A mediados del año pasado los trabajadores autogestionados habían denunciado la persecución política del gobierno…
El presidente no se quedó en el asado para senadores y diputados que le votaron…
La justicia comercial liquidó la empresa ARSA tras el fracaso de su concurso preventivo. El…
Una reunión de la mesa chica dio por perdida la posibilidad de revertir la ley…
La frase es del presidente de la Cámara de Comercio, Mario Grinman. Fue un día…
El matemático encabezará una jornada gratuita sobre inteligencia artificial, política y universidad. La propuesta promete…
La central obrera da por descontado que el Senado aprobará la ley el viernes. La…
La diputada provincial de Unión por la Patria, Ana Luz Balor, presentó una iniciativa para…
En medio de las versiones sobre la salida de Mariano Cúneo Libarona, el oficialismo avanza…
El proyecto que impulsa el oficialismo pretende excluir a las personas privadas de libertad del…