Ping pong con Marina Glezer: «Milo J es un pibe que nos da esperanzas en el futuro»

Por: Nicolás Peralta

Es actriz, directora y militante. Cree en la política y en la cultura como motores de transformación social, y disfruta de la música y la lectura.

Es ganadora de un Cóndor de Plata y de un premio a mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Montreal por su actuación en la película El Polaquito. Marina Glezer es actriz y directora. Debutó en el 2002 en la película Valentín, dirigida por Alejandro Agresti, y nunca más soltó su pasión por el cine. Antes, había trabajado en televisión, destacándose en los ciclos Gasoleros, Primicias y Culpables, entre otros.

Es militante popular, feminista y peronista, directora cultural del Partido Justicialista de la Ciudad de Buenos Aires. También estudia sociología, organiza milongas y es columnista en el programa de Carlos Polimeni en AM 530.

-¿Cómo llega el arte a tu vida?

-Gracias a mi familia. Mi mamá fue segunda asistente de dirección de (Adolfo) Aristarain, mi viejo era muy amigo de (Rodolfo) Fogwill, soy ahijada de Daniel Viglietti… Cuando vivíamos en Brasil, a casa venían León Ferrari, Horacio González, Juan Falú…

Adolfo Aristarain.
Foto: Telam

-¿Qué recordás de vivir en Brasil?

-Era chica. Pero me acuerdo de mi casa en San Pablo, los paseos y, sobre todo, los sabores como el coco, la tapioca, el pan de queso y el brigadeiro, que eran la gloria.

-Trabajaste en la novela Avenida Brasil. ¿Por qué a los brasileños les gusta tanto ese género?

-Son los números uno. Primero porque tienden a tener una perspectiva absolutamente federal: la política cultural televisiva es así. Y después porque tienen esa característica de contar de manera natural las historias, y eso engancha.

Rodolfo Fogwill.

-¿Hay otro ambiente de trabajo?

-Tienen un gran profesionalismo, pero también trabajan con alegría, agradecimiento y cero quejas. Están bien pagados: eso también influye.

-¿Qué te caracteriza como persona?

-La curiosidad y la inocencia. Soy una mujer apasionada: me define cierta intensidad y compromiso.

-¿Por eso sos militante peronista?

-Desde que me despierto hasta que me duermo. La política es lo que más me apasiona hoy por hoy, porque me parece que tiene el gran poder de modificar una lógica social y producir hechos trascendentes.

-¿Es difícil ver cómo se entrega un país?

-Argentina es nuestra. Esto lo defendemos juntos, con el mismo compromiso, con las obligaciones y con la responsabilidad que corresponde. Por eso milito, para construir algo desde lo colectivo que nos ayude.

-¿Qué te parece lo mejor del peronismo?

-Sin dudas, lo que me conmueve es que es la base para imaginar, realizar y comprender una comunidad organizada. Es un movimiento que tiene una doctrina profundamente filosófica y que proyecta una fe común, una esperanza colectiva.

-¿Cómo lo ves actualmente?

-Hay que seguir construyendo para acercarse a la gente. Claramente se estaba mejor con la conducción indiscutida e inigualable de Cristina Kirchner. Se perdió el rumbo por presiones mediáticas y de grandes poderes concentrados que no le permitieron seguir.

Néstor Kirchner frente a Bush.
Foto: TM

-¿Cómo se lidia con el gorilismo? ¿Qué hacés si se te cruzan?

-En general, los gorilas me tiran buena onda. Al gorila, hoy, le digo: «¿Por qué tanta crueldad? ¿Cómo permitís esto?» Pero como dijo Néstor: “Sin rencores, pero con memoria”.

-¿Todo arte es político?

-Sí, pero a mí me interesa más militar orgánicamente, con un sentido y un sueño colectivo. Me gusta buscar con los compañeros y las compañeras, que siempre son mejores que yo. En ese sentido, me parece que hay que buscar el encuentro como herramienta.

Milo J.

-¿Un libro, una película y un disco?

-Me gustan muchos. No te puedo nombrar mis favoritos. Pero sí los que creo que son ideales para esta coyuntura. Te puedo decir que hay que leer Los ingenieros del caos, de Giuliano Da Empoli, o 90 días para cambiar la Argentina, de Tomás Aguirre. Hay que ver el documental Norma, de Natalia Vinelli y Alejandra Guzzo.

-¿Y música?

-Me emociona hasta las lágrimas el último de Milo J, La vida era más corta. Es algo que mis hijos me mostraron. Tiene rap, folklore, tango, electrónica, rock. Se junta con  Trueno con Soledad y Silvio Rodríguez. Milo J es un pibe que nos da esperanzas en el futuro.

Lemon pie.

-¿Qué te gusta hacer cuando estás en tu casa?

-Mi casa es mi ámbito de estudio, porque estoy cursando Sociología en la UBA. Soy más callejera que hogareña: cuando estoy, trato de estar tranqui. Me gusta cocinar.  No soy muy fan de las tareas domésticas, pero me doy maña.

-¿Tu plato emblema?

-Hago un lemon pie insuperable. Pero soy buena haciendo revueltos varios, para comer algo rápido, fácil y nutritivo.

Cristina y Marina Glezer.

Ping pong con Marina Glezer

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