Más de un millón de personas llenaron las calles de Londres mientras el Parlamento suspendió la votación que debía decidir la aprobación del acuerdo.

Bajo un sol radiante, partieron del céntrico Hyde Park tras una pancarta que decía «Juntos por tener la última palabra» en dirección del Parlamento de Westminster.
«¿Qué queremos? ¡El voto popular! ¿Cuándo lo queremos? ¡Ya!», gritaba una multitud de todas las edades que había llegado a la capital a bordo de 170 ómnibus fletados para la ocasión gracias a los fondos donados, entre otros, por personalidades del mundo del deporte, el espectáculo y los negocios.
«Hicimos una gran tontería» en el referéndum de 2016, cuando los británicos decidieron salir de la UE por 52% de los votos, lamentó Suzanne O’Hallorin, una jubilada de 64 años. «Creo que sabemos mucho más hoy que en el momento de aquel referéndum» y «tenemos que votar ahora que conocemos las consecuencias de abandonar la Unión Europea», agregó esta manifestante, tocada con un gorro con los colores de la bandera europea.
Cuando faltan 12 días para la salida británica de la Unión Europea, los diputados agravaron la confusión al aprobar una enmienda por la cual el acuerdo no será adoptado hasta que se haya aprobado toda la legislación necesaria para implementarlo.
Esto obliga al gobierno a pedir una nueva prórroga del Brexit, inicialmente previsto para el pasado marzo y aplazado ya dos veces, hasta el 31 de octubre.
Sin embargo, el primer ministro Boris Johnson, determinado a mantener esa fecha, aseguró que «no negociará un aplazamiento con la UE», dando a entender que podría pedirlo porque lo obliga a ello una ley, pero no lo defenderá ante sus socios europeos.
«Les diré a nuestros amigos y colegas de la UE (…) que otro retraso sería malo para este país, malo para la Unión Europea y malo para la democracia», afirmó.
Para ser efectivo, un tercer aplazamiento tiene que ser aprobado por los otros 27 países del bloque y para ello exigirán una justificación.
Londres tiene que informar «lo más rápido posible» cómo proceder, reaccionó la Comisión Europea, mientras el gobierno francés consideró que «no interesa a nadie» volver a aplazar el Brexit. «Una prórroga sólo puede ser decidida por unanimidad», recordó el gobierno de Irlanda.
La enmienda que pospuso la que debía ser una votación histórica fue introducida por el diputado independiente Oliver Letwin, quien afirma respaldar el acuerdo alcanzado con el tiempo justo el jueves entre Londres y Bruselas, pero buscaba evitar una treta de los más recalcitrantes eurófobos.
Temía, dijo, que los diputados votasen a favor del acuerdo el sábado y contra la legislación en los próximos días, empujando al país de hecho a un catastrófico Brexit sin acuerdo.
Johnson sigue, sin embargo, sin tener el éxito asegurado, porque su legislación sobre el Brexit podría ser rechazada la próxima semana, como ya pasó tres veces con el acuerdo negociado por Theresa May.
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