Matías Velázquez: «El movimiento obrero debe encabezar la lucha contra este modelo»

Por: Federico Amigo

Es el flamante secretario General de la Federación Gráfica Bonaerense. Destaca el rol de los trabajadores en el actual escenario político y descarta la posibilidad de una negociación con el gobierno.

Desde el miércoles, Matías Velázquez conduce la nueva Comisión Directiva de la Federación Gráfica Bonaerense (FGB). A punto de cumplir 20 años como trabajador gráfico y con más de 15 en la vida sindical, se convirtió en secretario General a los 37 y renovó uno de los gremios más antiguos de la Argentina. Sucede a Héctor “Gringo” Amichetti, referente del sindicalismo que en 2016 tomó la posta del histórico Raimundo Ongaro. Con ese legado y a partir de esas referencias, Velázquez repasa los desafíos para la Federación, el rol del movimiento obrero en esta etapa y el camino para enfrentar la reforma laboral del gobierno.

-¿Cuál es el balance de lo que recibe esta Comisión Directiva?

-Para una organización sindical como la nuestra, próxima a cumplir 170 años de historia, tiene mucho valor poder sostener nuestra identidad y nuestra esencia. No solamente buscamos discutir el salario, las condiciones de trabajo, sino que además necesitamos discutir un proyecto de país integral. La conducción del Gringo Amichetti, nuestro conductor político y referencia en el plano sindical, pudo traspolar la figura de Raimundo (Ongaro). Para el sindicalismo y como referencia política, el Gringo trascendió como dirigente. Así que el balance es sumamente positivo y hacia adelante se vienen desafíos centrales. El hecho de poder fortalecer la organización a partir de la participación de las comisiones internas, de los trabajadores de base, nos parece clave. Desde ahí se consolidan las instituciones, los gremios en particular, pero en general una comunidad. Si vos tenés trabajadores que participan activamente de la organización de su fábrica, seguramente tenés trabajadores también comprometidos con su barriada y su entorno en cada una de las comunidades que habitan.

Foto: Mariano Martino

-¿Renovación y continuidad es lo que sintetiza a esta nueva CD?

-Sí, hemos emprendido un camino de transición ordenado, prolijo, criterioso y también sincero, que es fundamental. Muchos compañeros históricos del gremio nos van a acompañar desde otro lugar, desde el asesoramiento y la sugerencia, pero no desde la acción práctica y las decisiones políticas que quedan en manos de nuevos compañeros y compañeras que complementan juventud y experiencia. Frente a lo que muchos señalan como una continuidad eterna de las organizaciones sindicales o de algunos dirigentes, nosotros podemos dar muestra que hay una continuidad en la línea histórica y una renovación de hombres y mujeres.

-¿Qué rol tiene que tener el movimiento obrero en esta etapa?

-Es clave que logremos comprender que no podemos simplemente limitarnos a experiencias electorales. De un tiempo a esta parte hemos entendido la democracia como el hábito de poder tener elecciones y participar en la votación pero hemos errado en el método de construcción política. En eso el movimiento obrero tiene mucho que aportar. En este momento en particular no hay duda que tiene que ser quien encabece la confrontación con el modelo económico porque básicamente enfrente tenemos a los grupos de poder que nos quieren sometidos y quieren un pueblo subordinado. La primera acción tiene que ser confrontar y en paralelo también comenzar a trazar una cuestión programática para buscar una salida superadora a esta situación. Y esa salida superadora es política. Tiene que ver con que los laburantes, además de ser quienes llevemos adelante la ofensiva frente a este gobierno, también llevemos una ofensiva en términos de construir un programa de los laburantes para el conjunto del pueblo. Nosotros sabemos qué nos pasa en las barriadas, qué necesitamos en el marco de la seguridad, de la educación, somos quienes producimos. ¿Por qué no podemos tener una mirada respecto de la producción? Son todos técnicos los que discuten la producción en cada una de las plataformas electorales que se arman. En ese sentido hay una subestimación de la política respecto del rol de los laburantes. No somos simplemente los que tenemos que ir a confrontar con el gobierno neoliberal, sino que queremos ser protagonistas en un gobierno propio y en la construcción de un proyecto. Ser protagonista es decir “Che, si nosotros construimos tal política tiene que ser tomada en cuenta y tiene que ser llevada adelante”. Tenemos las dos capacidades: la de construirla y también la de llevarla adelante. A su vez, hay una concepción histórica contrapuesta en la historia del movimiento obrero que muestra que en escenarios como estos algunos buscan el diálogo y la negociación y otros elegimos la confrontación y la construcción. Desde nuestra línea histórica, no concebimos un ámbito de diálogo o negociación con un gobierno que te quiera hacer pelota, que viene por todo y contra todo. No hay manera de tener una negociación, como tampoco entendemos que hay manera que en un gobierno propio no se escuche la voz de los trabajadores y las trabajadoras.

-¿Cómo sigue la pelea contra la reforma laboral?

-Para mí hay un problema de origen que es haber cortado el plan de acción que teníamos establecido y acordado contra el decreto 70/23. Fue detenido porque un sector entendió que era mejor dialogar. Desde ese momento hasta ahora fracasó esa estrategia y en contrapartida triunfó la estrategia del gobierno de llevarnos a un escenario de desgaste. Entonces, vos creíste que frenaste el capítulo laboral del DNU 70, pero pasó un año y tenemos más compañeros despedidos, más ataque al salario y menos capacidad de respuesta con un gobierno que sigue avanzando. Ahora creemos que se frenó lo del aporte solidario y el 1% a las obras sociales ¿Frente a qué? Un escenario en el que van a venir más despidos, más ataques al salario y a otros sectores de nuestro pueblo como los jubilados y la educación. Nosotros decimos que no podemos dialogar con este gobierno y tenemos que seguir generando esas acciones para construir conciencia en nuestro pueblo y que eso decante en una definición política. «

Foto: Mariano Martino
De la fábrica al sindicato

En 2006, Matíaz Velázquez empezó a trabajar en la fábrica gráfica Romipack. Cinco años más tarde, fue parte de la primera Comisión Interna elegida en la empresa. En 2015, comenzó a involucrarse en la FGB donde estuvo al frente del espacio de juventudes, después fue secretario adjunto y ahora es el flamante secretario general de la Lista Verde que conduce el gremio desde 1966, excepto durante la última dictadura. En Merlo, su lugar de origen, también es uno de los referentes de la CGT Regional Oeste. “Vengo de una familia militante. Crecí comiendo en los trueques de 2001”, se describe. 

-¿Cómo empezó tu relación con el mundo sindical? 

-Vengo de una familia militante. Soy de la generación que creció comiendo en los trueques, viendo a su barriada muy mal en términos económicos, pero muy fuerte en la solidaridad. Cuando no había para comer en el barrio siempre aparecía algún vecino que ayudaba a otro, siempre estaba la olla popular bancando y eso nos forjó una identidad. Somos de la generación 2001, la que después con Néstor y con Cristina pudo tener una esperanza en el marco del laburo. El día que entré a laburar a la fábrica tenía que elegir entre dos ofertas: estaba laburando en una obra como ayudante de albañil y tenía dos entrevistas. En la primera me propusieron arrancar el lunes y en la gráfica RomiPack ese mismo día. Y me quedé. A partir del 2006 estuve en el Parque Industrial La Cantábrica, en una fábrica de 220 trabajadores y trabajadoras. En 2011 armamos la primera comisión interna en la empresa con un montón de compañeros, llevando adelante las demandas que teníamos. Después, el sindicato me abrió las puertas y me dio ámbitos para formarme.Mi formación era más en los hechos que en la intelectualidad o en la capacidad de poder sentarme a leer un libro. El sindicato nos fue interpelando, generando dudas, intrigas y nos fuimos metiendo cada vez más en formarnos. 

-¿Cuál es el mayor aprendizaje a nivel sindical en la fábrica? 

-No me voy a poder olvidar jamás todas y cada una de las reincorporaciones que logramos en la fábrica. El hecho de ver cómo le quitan a un compañero su trabajo, lo que eso genera en ese compañero y en su familia pero también ver cómo a partir de la solidaridad y de la conciencia de los trabajadores se puede revertir esa situación es una de las cosas que más me movilizaron. Es hasta casi mágica porque pasás de la angustia, la bronca y la impotencia a poder entender que a partir de la solidaridad y de la conciencia de sabernos parte de una misma clase. Así, nosotros hemos podido revertir un montón de esas situaciones. Esa sensación de que un compañero recupere su trabajo nuevamente a partir de una acción colectiva, la verdad que es lo que grafica para nosotros la esencia de lo que llamamos sindicalismo de liberación, porque es la actuación clara de la conciencia, la solidaridad y los resultados que eso trae. 

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