Se desalientan los viajes al exterior y habrá estricto control a los que regresan. El temor al ingreso de nuevas cepas por los países limítrofes.

El brasileño Rubens Barrichello, expiloto de F-1, que participa en el torneo argentino de TC2000, es uno de los 46 millones de habitantes de la ciudad de San Pablo, que tiene prácticamente la misma población de la Argentina. La metrópoli brasileña padece con furor el COVID-19: con 9000 internados en terapia intensiva, está cerca del colapso sanitario por falta de médicos.
El piloto de automovilismo tiene sus privilegios. Pero hace unas horas se quejó agriamente porque al llegar al país (viene con una frecuencia de dos veces por mes) se enfrentó a restricciones más estrictas. Claro que hay motivos para que eso ocurra, más allá de las molestias, muy secundarias, que padezcan algunos viajeros.
Se avecinan tiempos de menor temperatura, lo que a pesar de la vacunación augura aumento de los casos de coronavirus, según el ejemplo que se advierte en Europa. Y si bien a partir de las sugerencias de los especialistas sanitarios, el gobierno descartó el nuevo cierre de frontera; el control será mucho más estricto y severo para quienes regresen del exterior. A la par que habrá reducción concreta de vuelos, en especial con destinos como Brasil, EE UU y la Unión Europea, y otras formas de salidas e ingresos desde Uruguay y Paraguay. Se estima que actualmente hay unos 7 mil turistas argentinos sólo en países de la región.
El rumbo lo explicó hace unos días el ministro bonaerense Daniel Gollan: «Se tomará la decisión de restringir fuertemente la salida de nuevos turistas hacia las zonas de circulación del virus” y evitar el ingreso de nuevas cepas, en especial, la denominada “variante Manaos”, muy diseminada por todo el territorio brasileño. La idea es que sea un control muy fuerte para los ingresos y se cumplan 10 o 14 días de aislamiento y con un PCR al final. La cantidad de vuelos se restringirá entre un 20 y un 30% aproximadamente, según la ruta.
La situación en los países vecinos de la Argentina es muy preocupante. En Brasil, esta semana se batió un nuevo tétrico récord de fallecidos en sólo 24 horas: 2286 (con 80 mil contagiados). Es el segundo país del mundo tanto en cantidad de fallecidos (más de 278 mil) como de contagiados (una cifra superior a los 11,3 millones de personas). Un dato es elocuente: más del 20% de las muertes ocurridas en el mundo ocurrieron en Brasil, un país que apenas tiene el 2,7% de la población mundial. Desde la OMS la advertencia es alarmante: “Brasil se está convirtiendo en una amenaza para la salud pública mundial”. Por su parte, el Senado de Paraguay hizo un pedido urgente a los gobiernos de Rusia, EE UU, India, China y el Reino Unido por más vacunas a partir de la creciente crisis sanitaria y del disparo en la curva de casos de las últimas horas. «
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