El Club Social y Deportivo Nápoles, en el corazón del barrio porteño de La Boca, fue escenario de la presentación oficial de Mejor Persona Que Jugador, la nueva publicación editada por el proyecto autogestivo La Pelota Siempre Al 10. La jornada, atravesada por la mística maradoniana que se respiraba en cada rincón, reunió a lectores, futboleros y personalidades de la cultura deportiva alrededor de una obra que busca rescatar el lado más humano, social y político de Diego Armando Maradona.

El propio espacio guarda un origen grabado a fuego en el corazón del barrio: el 25 de noviembre de 2020, entre lágrimas y una sensación de profunda tristeza, soledad e impotencia por la brutal partida del astro, un grupo de jóvenes de La Boca decidimos inmortalizar a nuestro máximo ídolo a través de un sueño colectivo: construir un Club de Barrio en su homenaje.

El encuentro contó con la presencia de dos panelistas que encarnan, desde ángulos distintos pero complementarios, la esencia del libro: Fernando Profe Signorini y Mónica Santino. Ante el marco imponente del mural que lo inmortaliza besando la Copa del Mundo en 1986, Signorini aportó la mirada íntima de quien lo acompañó durante años como preparador físico y entrenador personal en los Mundiales de México 1986, Italia 1990, Estados Unidos 1994 y Sudáfrica 2010. Por su parte, Santino, exfutbolista, directora técnica y fundadora de La Nuestra Fútbol Feminista, abordó el valor de la pelota como herramienta de organización, identidad y transformación comunitaria.

La publicación es el segundo libro de la editorial La Pelota Siempre Al 10, que ya había abordado su figura en la décima revista en papel de 2025. En esta oportunidad, el proyecto dio el salto hacia la literatura con veinte relatos seleccionados mediante una convocatoria abierta lanzada en abril de este año. El jurado estuvo integrado por Ariel Scher, Viviana Vila y Alejandro Duchini, quienes evaluaron historias orientadas a reflejar la dimensión humana: el pibe de Fiorito, el hombre comprometido con los trabajadores y los sectores populares. Entre los títulos destacan Somos más villeros que milicos, Patos en Villa Fiorito, El colchonero y Maradona, Bajo un cielo de La Pampa, La gorra y las margaritas, Casaca misionera y Levantarse y volver a intentarlo.

"Mejor Persona Que Jugador": el Diego íntimo se hizo libro en el Club Nápoles

La tarde comenzó con el testimonio de Mateo Tedesco, autor de La gorra y las margaritas. Explicó que su búsqueda fue sacarlo de la cancha para retratar su costado más íntimo y protector a partir de una protesta de jubilados. En tanto, Mateo Tomas Videla, autor de Los amigos secretos, compartió cómo una idea que nació como podcast universitario derivó en un cuento atravesado por el concepto de la amistad y por su influencia en la vocación periodística.

Durante la presentación se destacó la presencia de Tomás, referente del Club Nápoles, quien remarcó que el espacio nació justamente como homenaje y punto de encuentro comunitario. La ambientación sumó un enmarcado artesanal de camisetas y fotos a cargo de el rolo cuadros, ilustraciones en vivo de Lucas Camaduro y Juan Franco Solá, el reconocimiento al ilustrador Juan Charatino y una intervención musical de Gustavo Urgel.

Cuando la tarde pedía cancha y el micrófono empezó a circular, la emoción se apoderó del salón. En esa misma sintonía de pura mística, el Profe Signorini conmovió a todos al reflexionar sobre la necesidad visceral de sostener las convicciones, de mantener viva la capacidad de soñar y de no olvidar nunca de dónde se viene, regalando esa sentencia conmovedora que atravesó la tarde: el valor humano y la grandeza de la persona terminaron siendo todavía más gigantescos que su inalcanzable dimensión como futbolista.

Mónica Santino tomó la palabra con el alma en la mano y puso el foco en la irreverencia maradoniana como una postura política y de resistencia pura. Durante su intervención, Santino destacó el inmenso orgullo que sentía al compartir el panel con Signorini: «Siento un orgullo enorme, un agradecimiento a la vida de poder participar de algo así junto al profe, que convivió y pasó con él momentos muy importantes, tanto en la gloria como en el peor de los momentos. Yo nunca lo conocí, mis diálogos con su figura empiezan casi después de su muerte. Entonces, ya sentarme con el profe a charlar me parece un montón».

Para Santino, esa figura inmensa es el reflejo del pueblo argentino: «Siento que el libro recupera la parte humana, con los pies en la tierra. Él dijo una vez que era un tipo común que tuvo la suerte de hacerle un gol a los ingleses. Y dentro de ese ser persona, es como muchos de nosotros que no nos olvidamos de dónde venimos. Él somos nosotros. El libro nos rescata a todos en esa identidad, en esa forma de ser; es un rescate muy interesante desde nuestras raíces».

Finalmente, al reflexionar sobre cómo explicarle semejante inmensidad a alguien que nunca lo vio jugar, Mónica fue contundente: «Me parece una persona inmensamente generosa, tanto en la cancha como afuera. Un tipo que entendía el juego colectivo como nadie. Todos los días nos enteramos de algún episodio donde dio generosamente algo por alguien. La podría haber pasado mucho más cómodo, sin opinar, acomodado. Podría haber ganado más plata, pero no lo hizo, porque la injusticia siempre le dolió, le dolió más que mil patadas».

La tarde se despidió con las preguntas de los presentes, un ida y vuelta vibrante que reafirmó la idea de no bajar los brazos frente a las adversidades y tiempos difíciles. Hubo sorteos de ejemplares, bolsas gráficas del proyecto y un merecido aplauso, pedido a viva voz por Signorini, para las familias que bancan el pulso vital de la autogestión editorial. Así, entre paredes pintadas, literatura y compromiso genuino, el domingo dejó latiendo una certeza ineludible en La Boca: el Pelusa nunca se fue. Su recuerdo sigue siendo ese fuego sagrado que nos junta, nos abraza y nos enseña que la rebeldía, cuando nace del corazón del pueblo, es para siempre.