La reciente quiebra de la empresa láctea ARSA devino en la creación de la cooperativa La Nueva San Andrés, que busca recuperar la fábrica productora de marcas de consumo masivo.

La fábrica de lácteos se encuentra en la localidad de Arenaza, partido de Lincoln, provincia de Buenos Aires (PBA). El quiebre de ARSA dejó en la calle a más de 200 trabajadores, en una localidad de 1.500 habitantes.
Esos trabajadores buscan dar continuidad al trabajo de la fábrica y recuperarla en formato cooperativo, bajo el nombre de La Nueva San Andrés. En ese engorroso camino, cuentan con el acompañamiento del Instituto Provincial de Asociativismo y Cooperativismo (IPAC), de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA), del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires (PBA) y de organizaciones de la Economía Social y Solidaria (ESS).
Luciano «Turco» Asad es trabajador de La Nueva San Andrés y secretario general de ATILRA seccional Junín. En diálogo con ANSOL, resumió: «Estamos confiados, con entusiasmo. Hicimos todas las presentaciones pertinentes, con nuestros asesores legales, y ahora estamos a la espera de la resolución judicial, que nos dirá si podemos seguir trabajando».
Con relación a las citadas marcas de consumo masivo, apuntó: «Sostener las marcas es parte del pedido que hicimos a la justicia y quedamos a la espera de esa resolución, también«.
Los sindicatos, en general, suelen ser esquivos al formato cooperativo. Sin embargo, ATILRA mostró una posición de acompañamiento con La Nueva San Andrés. Sobre ese punto, Asad destacó: «Somos un sindicato humanamente cercano a los trabajadores, por mandato e idiosincrasia de nuestra organización. Hoy, la cooperativa es una alternativa. Creemos que las unidades productivas deben estar vigentes para sostener el entramado productivo. Más allá de la representación sindical, somos laburantes y el gremio está cerca de los laburantes».
Finalmente, expresó: «Queremos gestionar la empresa, hacer fasón y, si se puede sostener las marcas, enlazar con negocios de cercanía, sin intermediarios. Estamos laburando para que ese sueño se concrete. También, es importante destacar que en este contexto económico destructivo, con un Estado ausente, lo único lastimado son los que laburan«.
Una de estas organizaciones que se acercó a La Nueva San Andrés es Textiles Pigüé, que en el año 2003 atravesó un camino similar, tras el cierre de Gatic. En los últimos días, trabajadores de ambas cooperativas mantuvieron un encuentro.
Francisco «Manteca» Martínez, presidente de Textiles Pigüé, expresó al respecto ante la consulta de ANSOL: «Los vemos con fuerza y pensando que todavía hay que seguir construyendo el acompañamiento de la sociedad. El impacto de esa empresa en su comunidad es muy importante».
«Vemos muy bien la participación de ATILRA como sindicato. No es un dato menor que esos espacios acompañen a los trabajadores que buscan ser autogestivos. Es importante que estén los gremios, los sindicatos y las asociaciones junto a los laburantes», destacó Martínez.
Conformar una cooperativa significa también hacerse cargo de la administración de la empresa y, desde ese lugar, el aporte de experiencias como Textiles Pigüé se torna invaluable: «Llevamos 22 años en este camino de la autogestión. Si bien es distinto el rubro, hay muchos conceptos que se comparten. Estamos colaborando en cuestiones de organización de trabajo, de organización empresaria, de producción, haciendo gestiones, planes de viabilidad que tendrán que presentar, alternativas de lucha».
«Gatic tenía marcas importantes como esta empresa y algunas quedaron en manos de los trabajadores. Sería importante que los compañeros de La Nueva puedan explotarlas», concluyó Martínez.
Andrés Reveles, subsecretario de Relaciones de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Empleo de PBA, dio a ANSOL su punto de vista: «Fuimos a participar de la entrega de libros por parte de la IPAC a la cooperativa y estamos más que interesados que empiece a funcionar. Sabemos lo que significa esa fábrica para el pueblo; es volver a dar trabajo a toda una comunidad«.
«Los compañeros de La Nueva decidieron encarar el camino de la autogestión y los estamos acompañando con el asesoramiento con otros organismos oficiales, para que puedan tener un circuito económico virtuoso. Encarar ese camino es difícil porque tenés la voluntad de los compañeros, y ahora falta formar los cuadros de conducción para que se pueda hacer cargo de la administración de la empresa. Esa fábrica es del pueblo y es fundamental para que la gente del pueblo pueda tener acceso a un derecho constitucional como es un trabajo digno«, completó Reveles
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