La organización de conservación de la naturaleza WCS Argentina lanzó una campaña para fomentar que no se incluya gatuzo en el menú. El objetivo es intentar proteger a este pequeño tiburón que se encuentra en peligro crítico de extinción.

“Con esta campaña buscamos promover un consumo consciente de cómo llegan los alimentos a nuestra mesa. En el caso del pescado, de qué manera fue capturado, cuál es la especie y en qué situación de conservación se encuentra. Específicamente sobre el gatuzo queremos difundir que no es un simple pescado, sino que se trata de un tiburón amenazado de extinción”, explicó Juan Martín Cuevas, coordinador de conservación de rayas y tiburones de WCS Argentina.
El gatuzo (Mustelus schmitti) es el tiburón con mayor explotación comercial en Argentina, según el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). A su vez, es el más consumido en el mercado interno. En las pescaderías también se lo vende bajo el nombre de “palo rosado”, entre otras denominaciones.
Este tiburón es endémico de Argentina, Uruguay y Brasil: se lo encuentra únicamente en estos mares, en los que es necesario asegurar su existencia para evitar su extinción. La organización ambientalista definió su estado como “alarmante”. Según datos de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), en las últimas cuatro décadas su población disminuyó más del 90%.
A diferencia de los peces óseos, que se reproducen poniendo millones de huevos, los tiburones son peces cartilaginosos con crecimiento lento, reproducción tardía y baja fecundidad. El gatuzo se puede reproducir recién cuando llega cerca de los 8 años en el caso de las hembras y 7 años en los machos. Además, tiene poca cantidad de crías por cada gestación. Esto, sumado al impacto de la explotación pesquera comercial (industrial y artesanal) y deportiva, genera que las poblaciones de la especie no logren recuperarse y equilibrarse.
“Los tiburones cumplen un rol esencial en los océanos y debemos protegerlos, ellos son predadores que equilibran la cadena alimentaria, alimentándose de otras especies y manteniendo la salud del ecosistema marino. Como consumidores, podemos hacer una contribución desde nuestro lado cuando vamos a la pescadería y no comprar tiburones”, remarcó Lucas Albornoz, del equipo de conservación de rayas y tiburones de WCS Argentina.
Desde el año 2020 el gatuzo está catalogado como En Peligro Crítico de Extinción según los criterios de la Lista Roja elaborada por la IUCN. Por eso, además de campañas informativas, “la delicada situación de esta especie requiere de diversas estrategias de manejo y conservación por parte de organizaciones y gobiernos, como investigaciones científicas, programas de ciencia ciudadana con pescadores deportivos, como Conservar Tiburones en Argentina, y el impulso de políticas públicas a nivel nacional, regional y global”.
A nivel internacional, una medida importante para el gatuzo fue incluirlo dentro del Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) en noviembre de 2025. Esta inclusión implica que sus productos con demanda internacional -como carne, aletas o aceite- serán regulados y que los países exportadores deben demostrar que proviene de una actividad pesquera sostenible por medio de Dictámenes de Extracción No Perjudicial para sus poblaciones. Si esto se incumple, debe ser sancionado.
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