Cuando Lionel Messi anunció este lunes su despedida de la selección argentina, millones de compatriotas sintieron que algo empezaría a faltarles. Será extraño referirse a Messi como un exjugador de la selección argentina, pero ya lo es. En todo caso, así como el rosarino habla de Diego Maradona en tiempo presente («esto es para Diego que lo mira desde el cielo», dijo tras el 2-1 a Inglaterra en el Mundial 2026), Leo también será desde ahora alguien que esté presente en cualquier momento. Parafraseando a Marilina Ross, aunque (ya) no lo veamos (jugar), Messi siempre está. De su camino a la inmortalidad deportiva, a la que necesitó 22 años para llegar, se pueden elegir (subjetivamente, caprichosamente) estos diez momentos (entre tantos otros) en los que el 10 comenzó y terminó de convertirse en un compañero de vida para los argentinos.

Messi por 10

1) El debut. Lo quería España y Argentina no lo conocía. Emigrado a Barcelona con 13 años en 2000, tras haber jugado en las infantiles de Newell’s, los técnicos de la selección española se sorprendieron en el Mundial Sub 17 de Finlandia, en 2003, cuando el pequeño fenómeno no estaba en el equipo argentino. «¿Por qué no trajeron a Messi?», preguntaron. «¿A quién?», respondieron los nuestros, sorprendidos. Entonces comenzó una búsqueda que define a una época: con un único dato -que era de Rosario-, un empleado administrativo de la AFA, Omar Souto, fue a un locutorio de Ezeiza, cerca del predio, pidió la guia telefónica de Santa Fe y recortó la página de las diferentes familias Messi de la ciudad. Así, tras varios intentos infructuosos, llegó a la de Lionel. «Estaba esperando este llamado», respondió Jorge, antes de corregir a Souto: «No se llama Leonardo, se llama Lionel, y él solo quiere jugar para Argentina». Entonces, para bloquear a Messi (que con 16 años ya había debutado en el Barcelona en un amistoso), fue necesario inventar un partido de la Sub 20, aunque el pibito rosarino ya tuviera 17. El rival que se prestó a la excusa fue Paraguay el 29 de junio de 2004. Se jugó en la cancha de Argentinos y un fotógrafo de Olé, antes del partido, se acercó al banco de suplentes para preguntar por la imagen que le habían mandado a hacer: «¿Quién es Messi?». Un chico levantó la mano y se produjo la primera foto del futuro mesías vestido de celeste y blanco. Luego entró en el segundo tiempo y, lógicamente, convirtió un gol, el séptimo del 8-0 final. Un texto profético del periodista Diego Santonovich, también de Olé, terminaba de esta manera: «Ya lo comparan con Diego. ¿Mucho? Se verá».

2) Un Mundial con Maradona. Fue, de las seis que jugó, la Copa del Mundo más desangelada desde lo deportivo para Messi. Remató 29 veces al arco y no convirtió ningún gol. Parecía una maldición: disparos en los palos, arqueros rivales figuras y compañeros que entraban, pateaban y hacían un gol. Argentina, además, quedaría eliminada con una goleada en cuartos de final, ante Alemania. Sin embargo, visto a la distancia, fue un Mundial en el que Argentina reunió a Messi y Maradona, uno como jugador y otro como técnico. No terminó bien pero de aquella experiencia quedaron varios registros que alegran el corazón: un video de la FIFA acaba de mostrar las entradas en calor entre ambos, antes de los partidos. Messi, además, siempre contó que fue allí cuando Maradona le enseñó el secreto de los tiros libres. Hasta entonces, Leo no era un especialista en la materia. Luego sería el mejor.

Messi en la Selección: 10 momentos de una historia para siempre

3) La hora de las críticas. Un video de la televisión española, tras la eliminación sufrida contra Uruguay en la Copa América Argentina 2011, mostró el peor momento de Messi en la selección. «Le están faltando el respeto a la camiseta. Pagamos la vida por estar acá y caminaron la cancha, no puede ser. Necesitamos un 10 en la selección», arrancó un hincha, en la cancha de Colón, detrás del alambrado. Cuando el periodista le preguntó «¿Y ése no es Messi?», los simpatizantes argentinos se pelearon para criticar al 10: «El 10 no es Messi, el 10 no es Messi», dijo uno. «Pastore, Pastore», pidió otro. «Messi es un fracaso, no tiene huevos, no tiene alma», dijo un tercero. «Messi no es como el del Barcelona. Y es una falta de respeto que lo comparen con Maradona. Dejen de joder, es un invento ese vago», avanzó un cuarto. «No tiene la sangre que tiene Maradona. Sangre, sangre», insistió un sexto. Un buen documental actual sería reunir, 15 años después, a estos seis críticos de Messi (que no eran los únicos, claro).

4) Los vómitos. Eran tiempos en que a Messi, además, se lo criticaba porque no cantaba el himno. Pero los misteriosos vómitos durante los partidos, incluso durante la final ante Alemania en Brasil 2014, suponían otra fuente de cuestionamentos. Según escribió el periodista Guillem Balagué en 2014, en el libro Messi (un trabajo oficial, autorizado por la familia), «se ha dicho a menudo que es una especie de alivio de la presión pero tiene también un origen físico. Hace años le descubrieron que su hiato no cierra bien y le sube el reflujo estomacal. Como consecuencia, el jugador tiene arcadas y expulsa flema. Se le han hecho pruebas pero nunca se ha considerado necesario ir más allá del uso de un antiácido, un bicarbonato antes de los partidos, aunque no siempre funcione».

5) La primera renuncia. Obviamente no al punto de Maradona, pero Messi también dejó grandes frases. Acusado de ser poco emocional, tras su tercera final perdida de manera consecutiva, ante Chile en la Copa América 2016 (antes había sido ante Alemania en 2014 y contra el mismo Chile en 2015), a Messi se le quebró la voz cuando anunció su retiro de la selección: «Ya está, se terminó para mí la selección. Son cuatro finales (sumada a la de 2007 ante Brasil). No es para mí. Lamentablemente era lo que más deseaba. No se me dio pero creo que ya está». A los pocos meses, sin embargo, volvería a jugar y ya sería un Messi liberado: había pasado la década atormentada, vendría la década feliz.

6) Contra el poder. En 2019, tras la derrota de Argentina contra Brasil en la semifinal de la Copa América 2019, Messi arremetió contra la Conmebol. Se dijo entonces, por primera vez, que era un Messi maradonizado. «Todas las boludeces iban para ellos. Tarjetas para nosotros, ellos no. Jugadas claras que no fueron a ver al VAR, no las revisaron. En esta Copa se cansaron de cobrar boludeces, manos boludas, foules boludos, penales pelotudos, y hoy no fueron al VAR», apuntó Messi, ya con Lionel Scaloni como técnico. Llegarían, desde entonces, cuatro finales seguidas, dos de Mundiales y dos de Copa América.

7) La arenga. De repente, al hombre al que acusaban de no ser un líder, lo era. Terminó de quedar claro en sus palabras previas al plantel minutos antes de la final ante Brasil en el vestuario del Maracaná, por la Copa América 2021: “Hoy quiero darles las gracias muchachos, quiero darles las gracias por estos 45 días. Se los dije el día de mi cumpleaños: se armó un grupo espectacular, un grupo hermoso y lo disfruté muchísimo. 45 días en donde no nos quejamos de los viajes, de la comida, de los hoteles, de la cancha, de nada. ¡45 días sin ver a nuestra familia muchachos, 45 días! El Dibu fue papá… fue papá y no pudo ver a la hija todavía, no le pudo hacer upa“. Noventa minutos después, el fútbol sería un lugar más justo: Messi saldría campeón con Argentina por primera vez.

8) La rebeldía final. Aunque no fue una frase premeditada al micrófono sino captada in fraganti por la televisión segundos antes de una entrevista —y de la que el propio Messi se arrepentiría, según contaría un mes después del Mundial—, el «Qué mirá’ bobo, qué mirá’ bobo, andá, andá pa’ allá bobo, andá pa’ allá” que le dedicó a Wout Weghorst llevó a un veredicto instantáneo y festejado: “Messi se maradonizó”. O “encontró su Diego interior”. O “fue poseído por Maradona”. Habían pasado los cuartos de final del Mundial 2022, contra Países Bajos, pero todavía faltaba lo mejor.

9) Ya está ya está. Nada para agregar: el festejo de Messi en el campo de juego del estadio Lusail, luego de haberle ganado la final a Francia y consagrarse campeón del mundo. La frase a su familia, que estaba en la tribuna, tiene el sello de quien ha alcanzado la eterndidad.

10) Para la gente que no llega a fin de mes. ¿Le pedían a Messi que se acordara de los argentinos que la pasan mal? Lo dijo después del 2-1 contra Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, su última obra cumbre: «Estamos orgullosos de poder regalarle esta alegría a la gente. Sabemos que los Mundiales para nosotros son especiales y nos olvidamos de todo lo mal que nos toca pasar, que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando. Es la vida nuestra, la que nos tocó siempre, y poder regalarle este tipo de alegría a ellos es algo impresionante. Hoy era un partido que no se podía perder».