Pascal y Martín Torres llevan años haciendo música juntos, pero Metalengua nació casi por accidente, en medio de las protestas estudiantiles chilenas de 2011. Eran jóvenes, estaban en las tomas y buscaban una manera de divertirse con sus compañeros. Lo que empezó como un juego terminó convirtiéndose en un proyecto que hoy combina música popular, electrónica, folclore, poesía y experimentación. Ellos encontraron una palabra para definirlo: “chispop”.

La etiqueta surgió, según cuentan, como una broma. “Si los coreanos tienen el K-pop, nosotros tenemos el chispop”, explican. Pero terminó funcionando como una declaración de principios: no quieren elegir entre tradición y vanguardia, entre reflexión y fiesta, entre canción y experimento. Pascal y Martín cantan juntos desde pequeños y, aunque sus recorridos profesionales también transitaron por otros caminos -Pascal es doctor en astrofísica y Martín es editor y literato-, la música los fue llevando cada vez más lejos. En 2024 fueron teloneros de Miranda! en sus tres shows en el Movistar Arena de Buenos Aires. Ahora regresan para presentarse en salas más pequeñas y compartir escenario con artistas de la escena local.

Ganadores de la Gaviota de Plata en la Competencia Folklórica del Festival de Viña del Mar 2025 por “La baba del sol”, Metalengua vuelve a la Argentina. Esta vez no como invitado, sino con una gira propia que incluye fechas en Buenos Aires y otras ciudades de la región, además de dos presentaciones en Asunción, Paraguay. En ese recorrido presentan “La Tormenta”, un vals invernal grabado junto al cantautor chileno Nano Stern, y preparan un nuevo álbum previsto para octubre. Entre la poesía, la calle, los viajes y la necesidad de que la música vuelva a reunir a las personas, los hermanos hablan de un proyecto que crece sin perder su espíritu lúdico. “Tratamos de hacer algo cuidado y cariñoso para compartir, en tiempos de individualismo”, afirma Martín.

-Esta es su segunda visita a la Argentina, pero ahora llegan con una gira propia. ¿Qué significa este regreso?

-Para nosotros ir a la Argentina es un gran regalo. La primera vez fuimos a Mendoza invitados por Miranda!, y fue una experiencia muy linda, pero ahora es la primera vez que venimos a tocar nuestro arte, con nuestro proyecto, y eso cambia completamente la sensación. La intención es mostrarnos, conectar con otros artistas, con productores, con las escenas locales. Vamos a compartir con Carlos Braile, con Ivo Ferrer y con otros músicos. Nos interesa mucho ese intercambio, porque viajar no es solamente ir a tocar: también es encontrarse con otros lugares y otras formas de hacer música.

¿Qué les dejó aquella primera experiencia con Miranda!?

-Nos permitió entrar de una manera muy bonita. Llegamos acompañando a una banda enorme y pudimos ver cómo funciona una escena distinta. Ahora queremos dar otro paso. Esta gira tiene algo más propio, más nuestro. Queremos encontrarnos con el público que quizás ya nos conoce por internet, pero nunca nos vio en vivo. Para nosotros el vivo es fundamental, porque ahí aparece una energía que no necesariamente está en una grabación.

Metalengua: “Si los coreanos tienen el K-pop, nosotros tenemos el chispop”
Pascal y Martín Torres construyeron un repertorio que desafía las fronteras de la canción.

-Además, vienen de ganar la Gaviota de Plata en Viña del Mar. ¿Cuánto les abrió esa experiencia?

-Muchísimo. La participación en Viña nos abrió puertas para poder emprender viajes y pensar el proyecto de otra manera. Después fuimos a España, Alemania e Inglaterra y también estuvimos en México. Todo eso ha sido muy enriquecedor porque nos permitió abrir nuevas puertas y conocer otras escenas. Viña tiene una representación muy importante para la música chilena, así que estamos muy agradecidos por lo que significó.

¿Cómo definirían ese universo que llaman “chispop”?

Es una manera de jugar con las etiquetas. Salió una vez como un chiste. Decimos que si los coreanos tienen el K-pop, nosotros tenemos el chispop. Pero también es una forma de decir que no queremos estar encerrados en un género. Tenemos folclore, música popular, electrónica, poesía, experimentación. Nos interesa mezclar esos mundos y que en algún momento la canción pueda convertirse en fiesta. Esa es nuestra propuesta y trabajamos para cuidar eso.

La poesía parece ocupar un lugar importante en esa mezcla.

-Sí. La poesía está muy presente. También venimos de espacios relacionados con la literatura, con lanzamientos de libros, con lecturas. Hay una relación muy fuerte con la poesía y con ciertos lenguajes más oscuros o más experimentales. Pero nuestras presentaciones siempre terminan en fiesta. Esa contradicción nos gusta mucho: podemos partir desde un lugar poético, incluso bastante oscuro, y terminar bailando. El juego es fundamental para nosotros.

-¿Y cómo funciona la dinámica creativa entre ustedes?

-Hay una mezcla entre los dos. Uno puede tener una idea más impulsiva y el otro aportar una mirada más racional o más tranquila. Tenemos tres discos medio armados, por ejemplo, y mi hermano muchas veces es quien pone la voz de la razón y la calma. Yo quisiera que todo estuviera listo hoy mismo, mientras lo estoy haciendo. Entonces tenemos que encontrar un equilibrio. Planificamos, pensamos hacia dónde queremos ir, pero también entendemos que hay canciones que necesitan salir ahora porque el contexto es importante. No solamente hay que abrir las puertas: también importa cuándo abrirlas.

¿Ser hermanos facilita el trabajo o a veces lo complica?

-Las dos cosas. Por un lado somos súper compañeros. Nos conocemos de toda la vida, obvio, tenemos una complicidad y nos aguantamos en todas. Pero también existe un tercer factor, que es la necesidad de separar la hermandad del trabajo. Cuando estamos trabajando somos compañeros de proyecto y eso tiene reglas distintas. Hay que aprender a separar una cosa de la otra. Porque en el trabajo siempre pueden aparecer diferencias, pero bueno, lo manejamos.

¿Creen que la música chilena actual conserva algo particular frente a lo que se hace en otros países?

-Hay una tradición muy fuerte de cantautores en Chile y eso sigue estando presente, pero también hay muchísimas escenas nuevas. Nosotros estamos entre esos dos mundos: por un lado, la canción, la poesía, las colaboraciones con artistas como Nano Stern; por otro, la electrónica, la experimentación y una propuesta muy ligada al presente. Y cuando tocamos en vivo esa mezcla queda todavía más clara.

Metalengua: “Si los coreanos tienen el K-pop, nosotros tenemos el chispop”
El dúo chileno cruza folklore, electrónica y ritmos urbanos sin perder identidad propia.

¿Cuánto entra el mundo actual, con sus tensiones y conflictos, en sus canciones?

-La música tiene un rol social, pero no creo que necesariamente tenga el deber de hablar de cada problema de manera explícita. Para nosotros su función social está también en comunicar, agrupar a la gente y hacer cultura en comunidad. El espacio donde se toca música ya es importante porque congrega. Internet muchas veces nos separa, nos mete en pequeñas burbujas, y la música tiene la posibilidad de volver a congregarnos. Eso nos parece muy poderoso.

En ese sentido, ¿una canción puede transformar?

-Sí, pero quizás no porque entregue una respuesta. Puede transformar porque genera un espacio común. Personas que no se conocen pueden encontrarse en una canción, en un concierto, en una fiesta. Para nosotros eso ya es una forma de transformación.

Ahora presentan “La Tormenta”, junto a Nano Stern. ¿Cómo nació esa colaboración?

-Nano es alguien con quien sentimos mucha conexión artística. “La Tormenta” es un vals invernal y tiene ese cruce entre la canción de autor y nuestro universo. Nos interesaba que la colaboración no fuera solamente sumar un nombre, sino encontrar un punto donde nuestras músicas pudieran conversar. Y creemos que ocurrió de una manera muy natural.

-¿Qué viene después de esta gira?

-Estamos preparando el próximo álbum, que proyectamos lanzar en octubre. Hay mucho material y muchas ideas. Nos gusta tener una planificación, pero también mantener la posibilidad de cambiarla. La urgencia del momento también importa. Si aparece una canción que necesita salir ahora, hay que escucharla.

Ustedes crecieron en Santiago. ¿Cuándo descubrieron que la música podía convertirse en una forma de vida?

-Desde muy chicos entendimos que la música podía acompañarnos de una manera muy profunda. Pero también tuvimos otras formaciones e intereses. Hay literatura, filosofía, números, muchas cosas. La música se fue cruzando con todo eso. Quizás por eso Metalengua no intenta solamente hacer canciones: intenta construir un mundo. Y ese mundo todavía lo estamos descubriendo nosotros mismos.

Metalengua

El dúo chileno conformado por los hermanos Pascal y Martín Torres. El 3 y 10 de septiembre, junto a Carlos Braile y Chinoy, respectivamente, en Niceto Bar, Cnel. Niceto Vega 5507. El 4 de septiembre, junto a Sudor Marika e Ivo Ferrer, en La Paz Arriba, Av. Callao 1082. Y el 5 de septiembre, junto a Ivo Ferrer, en CC Thames, Thames 1426.