Es por el presunto robo de un expediente por el que se la imputó luego de que apareciera un supuesto testigo espontáneo. Sigue la persecución.

Pullen Llermanos imputó a Sala el 26 de febrero por instigación a la violación de sellos y documentos, un delito que prevé de un mes a cuatro años de prisión, por un hecho del 22 de diciembre de 2009 cuando en un despacho judicial se extravió un expediente que investigaba un tiroteo. La Justicia investigó ese episodio, acumuló medidas de prueba, declaraciones testimoniales, inspecciones y careos, y el 25 de diciembre de 2012 dictó el sobreseimiento total y definitivo y la causa quedó archivada.
En ninguno de esos trámites aparecía el nombre de Sala. Pero en diciembre pasado el fiscal Diego Cussell halló su herramienta: Alejandro «Pilo» Mansilla, un extupaquero que se alejó de la organización en 2012 acusando en los medios a su jefa política, pidió declarar por el hecho, que lo podría tener por imputado.
Como ocurrió con René «Cochinillo» Arellano, quien brindó la versión que el Tribunal Oral Federal de Jujuy utilizó para condenar a Sala por instigación en la causa de los huevos contra Morales, la aparición de Mansilla fue «supuestamente de modo espontáneo», contó la abogada de Sala, Elizabeth Gómez Alcorta. Tal vez el nuevo testigo espera tener la misma suerte económica que Arellano, quien consiguió empleo en el gobierno jujeño y en noviembre pasado sumó una adjudicación de $ 2.800.000 a la Cooperativa Newen Limitada, de su familia.
«Pilo Mansilla, que estaba en el mundo cercano a Milagro y que después se alejó, declaró que supo quién había sustraído ese expediente y le pasan esa testimonial a un juez que es, casualmente, Pullen Llermanos, el que la tiene detenida y que dicta todas las medidas en su contra», completó la abogada.
Sala está detenida con prisión preventiva en dos expedientes por Pullen Llermanos: la causa conocida como «balacera de Azopardo», que ya fue elevada a juicio y la tiene como acusada de instigadora en un intento de homicidio en 2007; y la causa por lesiones graves contra Lucas Arias, de 2006, también por instigación. «Cada nueva reapertura resulta en una flagrante violación a las garantías constitucionales. Como no tienen elementos de prueba apelan una y otra vez a la figura de la instigación, de modo tal que no requieren que Milagro haya sido vista o que haya prueba de que intervino en el hecho y les basta con que venga cualquier persona y diga que Milagro envió mandó u ordenó llevar a cabo tal o cual acción», subrayó Gómez Alcorta. «
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