El músico mexicano es uno de los referentes de los ritmos tropicales en América Latina. Grabó con bandas de todos los estilos musicales. El miércoles tuvo un infarto y murió.

Es el referente de la cumbia latinoamericana. Nació en México, en Monterrey donde a mediados de 1900 llegaron muchos colombianos. A ellos les escuchó el acordeón del vallenato, sonido que buscó sacar apenas tuvo entre sus manos el ansiado instrumento.
Piña tenía 66 años. Le decían “El rebelde del acordeón” porque se enfrentó a uno de los grandes productores musicales de México cuando éste quiso imponerle un listado de canciones para tocar en un festival. Llevó hasta el norte de México, dominado por la música de banda, ritmos tropicales como la cumbia y el vallenato, que interpretaba acompañado de su grupo, la Ronda Bogotá.
“El cielo ya está de fiesta”, escribió su hija Cecilia Piña en Facebook al dar a conocer la muerte de su padre.
En 2004, en una fiesta de la fundación Nuevo Periodismo de García Márquez, Piña interpretó con su acordeón la “Cumbia Sampuesana”, del colombiano José Joaquín Bettín Martínez, lo que puso a bailar al Nobel de Literatura con su esposa Mercedes.
“Eres digno representante de mi folklor, sé siempre hombre de bien y de buena gente”, relató alguna vez Piña que le dijo en esa ocasión García Márquez, nacido en la localidad colombiana de Aracataca.
El “regio”, como se les llama a los originarios de Monterrey, le dio un toque distintivo, más urbano, a la cumbia y al vallenato, a los que incorporó ritmos de los llamados “sonideros” mexicanos, improvisados disc jockeys que tocan en las calles de barrios populares mexicanos.
En Monterrey, la tribu urbana de los “cholos”, formada por chicos de barrios marginales y que visten con enormes pantalones y coloridas casacas, era fiel seguidora de Piñahasta llegar a ser rebautizados como “colombianos”.
El músico fue nominado a dos Latin Grammy y se dio a conocer ante un público más joven gracias a los diversos álbumes que grabó acompañado por luminarias como Lila Downs, Cartel de Santa, Control Machete, El Gran Silencio y Natalia Lafourcade.
En 2018, Celso Piña llegó a la Argentina en el marco de una gira por Sudamérica. En esa ocasión, Tiempo Argentino lo entrevistó, y el explicó por qué la cumbia tenía tantos seguidores.
«Creo que principalmente es el ritmo. Es pegajoso, todos lo entienden porque sólo se siente, si no lo decides con el cerebro y sólo te dejas llevar por el ritmo, te hace bailar, aunque sea el piecito. Su música está repartida conforme al ritmo. Entonces esos factores hacen que la simpleza de su estructura la hagan abierta para todos, más allá de que se asocie con la alegría porque muchas veces se dicen en sus letras cosas no tan alegres. Igual es pegadizo, entonces creo que tiene que ver con la cadencia que va llevando al oyente hacia ese lugar agradable que trae la cumbia en su ADN.» («La cumbia es un sonido que nos une», por Nicolás Peralta)
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