La militante y periodista, sobreviviente de la ESMA y luchadora por Memoria, Verdad y Justicia falleció este miércoles. Fue fundadora de la Agencia ANCLA junto a Rodolfo Walsh.

Su deceso se produce justamente en el Día del Trabajador de Prensa, instituido en conmemoración de la figura del escritor, periodista y revolucionario Rodolfo Walsh, con quien Lila compartió la fundación y labores de la Agencia de Noticias Clandestinas (ANCLA), un medio que difundía informaciones sobre las violaciones a los derechos humanos que se cometían en los primeros años del régimen militar.
Pastoriza nació en Mar del Plata, pero en los primeros años de su infancia se trasladó a la localidad Río Cuarto, Córdoba, donde completó su educación primaria y secundaria.
En los primeros años de su juventud se trasladó a Buenos Aires para estudiar la carrera de derecho. En la UBA inició su militancia en centros de estudiantes y agrupaciones de izquierda que respaldaban a la Revolución Cubana en los años ’60. También siguió estudios en la carrera de Sociología y se sumó a la Federación Juvenil Comunista y más adelante adhirió al grupo maoísta de Vanguardia Comunista.
En medio de la efervescencia política que se vivía en un país y una región que consideraba que la Revolución Social era un ideal que podía alcanzarse para poder cambiar la vida y el mundo, Lila se relacionó con un grupo que entre 1966 y 1967 se organizó para darle respaldo desde Argentina al foco guerrillero que Ernesto “Che” Guevara intentó plasmar en Bolivia con la intención de extender la revolución al resto de la región.
Por esos años, años se casó con Eduardo Jozami, también periodista, abogado y militante político de la izquierda y luego del peronismo.
Tras la captura y muerte del Che en Bolivia, ese grupo fundaría las FAR, que luego de 1973 se fusionaría con Montoneros, organización en la cual Lila Pastoriza se destacó como un cuadro importante.
Por esos años se vinculó con el periodismo al trabajar junto con Enrique “Jarito” Walker. Mientras tanto, prosiguió con su militancia en Montoneros y tras el Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, se integró al grupo que fundó ANCLA junto con Walsh.
Junto con otros periodistas y militantes escribían cables informativos que distribuían en distintas redacciones con noticias e informaciones que los medios de comunicación tradicionales se negaban a difundir, en medio de la férrea censura oficial.
Walsh fue muerto al resistir su captura por parte de un Grupo de Tareas de La Armada, que intentaba secuestrarlo en el barrio de Constitución. Sus restos nunca aparecieron y se cree que terminaron incinerados en los fondos de la ESMA.
El hecho se produjo el 25 de marzo de 1977, poco después de cumplirse el primer aniversario del golpe genocida y cuando el autor de “Operación Masacre” acababa de escribir su célebre misiva “Carta Abierta a la Junta Militar”.
Tras la caída de Walsh, el grupo que formaba ANCLA se reorganizó. Carlos Aznárez y Lucila Pagliani partieron al exilio para difundir la información sobre la dictadura desde el exterior. Pastoriza siguió en el país para organizar una red infirmativa.
Casi tres meses después, en un creciente contexto de represión, Lila cayó secuestrada el 15 de junio de 1977 y conducida a la ESMA. Jozami, su compañero se encontraba preso desde 1975.
No obstante, ANCLA siguió funcionando hasta septiembre de 1977, Horacio Vertbisky y Luis Guignini mantuvieron el funcionamiento de esta agencia clandestina que desafió al terrorismo de Estado.
Padeció la tortura y múltiples abusos por parte de los represores de La Armada. En ese centro clandestino de detención ilegal, los represores la emplearon como mano de obra esclava para confeccionar un archivo periodístico que sirviera a las tareas de consolidación del proyecto político del genocida almirante Emilio Eduardo Massera.
En octubre de 1978, Lila resultó liberada de la ESMA y se exiló en Madrid junto con Pilar Calveiro. En ese país de Europa brindó un informe sobre su cautiverio en la ESMA ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Años más tarde, se trasladó a México, donde retomó el oficio de periodista. En la nación azteca se reencontró con Jozami, quien recuperó para libertad en 1982 a condición de partir al destierro. El catedrático se convirtió así en uno de los últimos exilados por la dictadura genocida.
Como muchos militantes que debieron dejar Argentina en los años de plomo, Lila retornó al país con la recuperación de la democracia. Primero lo hizo en 1984 para dar su testimonio ante la Conadep y en abril de 1985 volvió al país junto con Jozami.
Declaró en el Juicio a las Juntas y narró sus vivencias en la ESMA, al tiempo que retomaba su oficio periodístico en el semanario El Periodista de Buenos Aires, una publicación de la Editorial La Urraca, que editaba la mítica revista Humor.
También trabajó durante muchos años en el diario Página/12 y en publicaciones digitales como “El Haroldo”, que dependía del Centro Cultural Haroldo Conti.
Tras la anulación de las leyes de impunidad, Lila declaró en varios juicios de lesa humanidad, sobre todo los relacionados con la causa megacausa ESMA. Su testimonio permitió reconstruir la mecánica de los vuelos de la muerte, identificar a los represores y probar el funcionamiento de una maternidad clandestina en los sótanos de la ESMA.
Así lo hizo en el juicio por la apropiación de Victoria Donda. Su declaración posibilitó identificar al represor Adolfo Donda Tigel, el apropiador de la exdiputada nacional, nacida en la ESMA cuando su madre, María Hilda Pérez, estaba detenida en ese centro clandestino de detención ilegal.
Una declaración de Pastoriza en un juicio permitió conocer que Pablo Míguez, un niño de 14 años estuvo en la ESMA y fue víctima de “los traslados”, el eufemismo que utilizaban los marinos para designar a los vuelos de la muerte. Se cree que Pablo terminó arrojado al Río de La Plata. Su cuerpo nunca pudo ser recuperado y continúa desaparecido.
Lila también se abocó al proyecto de Parque de la Memoria, ubicado frente al Río de La Plata y participó del colectivo Memoria Abierta.También fue parte fundamental de la construcción del Espacio Memoria ex ESMA luego de la recuperación del predio del barrio de Núñez por parte de Néstor Kirchner y el entonces jefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra.
“Semejantes crímenes no pueden quedar sin castigo penal”, señaló en una oportunidad al declarar ante el Tribunal Oral Federal Nº 5 que seguía un proceso oral por la megacausa ESMA.
Lila partió en la fecha que honra a los trabajadores de Prensa y en algún lugar de la memoria se reencontrará con Eduardo, su compañero de vida que partió en septiembre de 2024.
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