Desde el colectivo feminista adhirieron a la huelga en reclamo de que el aborto legal sea ley pero también contra el acuerdo con el FMI y el ajuste. Criticaron la modalidad pasiva de la medida de fuerza de la CGT.

“Sabemos que la fuga del dólar no es más que una herramienta de disciplinamiento financiero: así nos quieren empobrecidas, endeudadas, atemorizadas y obedientes. Pero la insumisión arde en nuestros cuerpos y estamos listas para seguir habitando la calle”, señalaron en un documento.
“Frente al paro pasivo que propone la dirigencia sindical, nosotras estamos movilizadas. Hacemos casa feminista sobre el asfalto y fiesta colectiva entre conversaciones y ollas populares, sin más orden que ese que propone el abrigo compartido, el baile militante, el ir y venir de una carpa a la otra para el abrazo y el encuentro con los múltiples sentidos que se albergan en nuestras demandas y en las distintas tonalidades y lenguas que las enuncian”, sostuvieron.
El documento
“El feminismo reinventa el paro, lo hace propio, y lo ensancha para contener todas las formas de trabajo y de producción de valor, más aún cuando no son remuneradas, ni reconocidas, ni formalizadas”. También suma al reclamo otros ejes como la lucha por el derecho al aborto, que ya cuenta con media sanción en la Cámara Baja, y el endeudamiento.
#NosotrasParamos y hacemos del paro una herramienta radical. Paramos contra la precariedad de nuestras vidas y paramos por el aborto legal porque reclamamos autonomía para nuestros cuerpos, para nuestras decisiones vitales; porque a la clandestinidad no volvemos más y al silenciamiento de nuestras luchas tampoco.
Paramos y no nos quedamos en nuestras casas, metidas adentro. Paramos y volvemos a la calle, nos abrigamos en nuestras exigencias y ponemos en común cuidados colectivos porque de eso también se trata reclamar por el aborto legal. Nos amparamos entre todas: el grito de las adolescentes es también la demanda de las que, desde las periferias urbanas, narran en su propia voz lo que significa abortar en cada situación y en cada territorio.
#NosotrasParamos y hacemos del paro una herramienta radical. Paramos contra la precariedad de nuestras vidas y paramos por el aborto legal porque reclamamos autonomía para nuestros cuerpos, para nuestras decisiones vitales; porque a la clandestinidad no volvemos más y al silenciamiento de nuestras luchas tampoco.
Paramos y no nos quedamos en nuestras casas, metidas adentro. Paramos y volvemos a la calle, nos abrigamos en nuestras exigencias y ponemos en común cuidados colectivos porque de eso también se trata reclamar por el aborto legal. Nos amparamos entre todas: el grito de las adolescentes es también la demanda de las que, desde las periferias urbanas, narran en su propia voz lo que significa abortar en cada situación y en cada territorio.
#CorridaFeminista #VivasLibresYDesendeudadasNosQueremos
La marea verde que ocupó la ciudad y que arrancó media sanción en la Cámara Baja se nutre de la calle, de las asambleas que se multiplican acá y allá, de los pañuelazos en todos lados, de la conversación y el rumor en cada lugar de trabajo y en cada escuela. La marea verde es feminista porque sabe de los cuerpos en la calle. A la corrida feminista quisieron contraponer la corrida verde de la especulación financiera del dólar. Sabemos que la fuga del dólar no es más que una herramienta de disciplinamiento financiero: así nos quieren empobrecidas, endeudadas, atemorizadas y obedientes. Pero la insumisión arde en nuestros cuerpos y estamos listas para seguir habitando la calle. Frente al paro pasivo que propone la dirigencia sindical, nosotras estamos movilizadas. Hacemos casa feminista sobre el asfalto y fiesta colectiva entre conversaciones y ollas populares, sin más orden que ese que propone el abrigo compartido, el baile militante, el ir y venir de una carpa a la otra para el abrazo y el encuentro con los múltiples sentidos que se albergan en nuestras demandas y en las distintas tonalidades y lenguas que las enuncian.
#PolíticaFeminista #NosMueveElDeseo
El movimiento feminista estando en la calle abre el mundo de lo posible. Instala una indeterminación radical en el corazón de la política del cálculo y desborda las negociaciones de cúpula, que pretenden acumular nuestra fuerza en su provecho. Nuestra fuerza acumula a nuestro favor, a favor de la libertad y de esta autonomía que construimos juntas, emancipándonos a la vez de la violencia patriarcal y de los fundamentalismos disciplinadores. Hacemos política feminista cuando estamos para nosotras y eso se traduce en potencia colectiva. Hacemos política feminista cuando convertimos la ciudad en una fiesta. Hacemos política feminista cuando nos mueve el deseo de cambiarlo todo: nuestra forma de amar y el modo en que hacemos política y denunciamos la especulación financiera; las formas de habitar la calle y de revolucionar nuestras casas, nuestras camas y cada lugar de trabajo, de estudio y de organización.
El #25J volvemos a la calle por el #AbortoLegal #ParoGeneral para cambiarlo todo.
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