Las nuevas pibas al servicio de otro pasaje al Mundial femenino

Por: Delfina Corti

Con el gol de Mercedes "Meme" Diz, delantera de River de 17 años -e hija de Facundo, ex futbolista-, el 1-1 con Perú certificó la clasificación a Brasil 2027. Será la primera vez que la selección participará en tres Copas del Mundo seguidas.

Mercedes Diz entró a la cancha con un partido que todavía pedía una jugada más. Argentina empataba 0 a 0 con Perú y ese resultado la clasificaba al Mundial 2027. Pero después de varias situaciones desperdiciadas, la tranquilidad seguía sin aparecer. El entrenador Germán Portanova decidió entonces mandar a la cancha a esta jugadora de 17 años.

La delantera -de área, potente, goleadora- reemplazó a Paulina Gramaglia y encontró espacios en un partido donde ambos equipos jugaban con 10. Tuvo una chance, después otra. Hasta que, a los 75 minutos, Florencia Bonsegundo levantó la cabeza y la habilitó. Diz controló con la derecha y, antes de que la pelota tocara el suelo, definió de zurda para marcar el 1 a 0. Fue su primer gol en la Selección mayor. Fue también el día de su debut. Y fue, además, el gol que aseguró la presencia argentina en el Mundial de Brasil 2027, más allá del empate 1-1 peruano sobre el final.

La escena resume una carrera futbolística que avanza a una velocidad que cada vez parece más habitual en el fútbol femenino argentino. Nacida el 23 de febrero de 2009 en Navarro, provincia de Buenos Aires, Diz ya había clasificado este año a los Mundiales Sub 17 y Sub 20. Detalle no menor: por primera vez en la historia, las tres selecciones argentinas disputarán sus respectivos Mundiales. Hija de Facundo Diz -ex delantero con más de 500 partidos en el fútbol argentino y actual intendente de Navarro– y nieta de Jorge “Indio” Diz -máximo medallista argentino de los Juegos Paralímpicos-, creció jugando entre varones hasta que Máximo Gallardo, padre de Marcelo Gallardo, la vio jugar y le recomendó su fichaje a River. 

Diz lideró a la Sub 16 campeona en 2023, se destacó en Reserva con 13 goles en siete partidos entre 2024 y 2025 y protagonizó actuaciones que empezaron a llamar la atención de todo el fútbol femenino argentino. Debutó en Primera con apenas 16 años y poco después marcó su primer gol profesional. Menos de un año más tarde, este viernes por la noche en el Estadio de Lanús, Meme Diz festejó su primer gol con la Selección mayor y una nueva clasificación mundialista.

La historia de Diz también sirve para explicar la de esta Selección porque la clasificación al Mundial de Brasil 2027 no sólo confirmó el presente de una de las mayores promesas del país. También marcó un nuevo paso en la consolidación del equipo argentino, que por primera vez logró clasificarse a tres Copas del Mundo consecutivas: Francia 2019, Australia-Nueva Zelanda 2023 y Brasil 2027. Antes de este ciclo, sus únicas participaciones habían sido en Estados Unidos 2003 y China 2007.

Durante años, clasificar a un Mundial era una excepción. Hoy empieza a convertirse en una costumbre. Y esa normalización quizás sea uno de los mayores logros del fútbol femenino argentino.

La clasificación también llegó en un contexto diferente. Por primera vez, Sudamérica dejó atrás un sistema que reducía el sueño mundialista a una Copa América disputada cada cuatro años. La creación de la Liga de Naciones femenina modificó la lógica de la competencia. Sin Brasil, clasificado por ser anfitrión del Mundial, las demás selecciones jugaron un torneo largo, todas contra todas, con partidos de local y visitante distribuidos a lo largo de casi dos años.

Mercedes «Meme» Diz, delantera.

Para Argentina, el cambio resultó clave. No sólo porque permitió clasificar con mayor justicia deportiva, sino también porque le dio a Portanova algo que históricamente había faltado: tiempo para probar, corregir errores y, sobre todo, para ampliar la base de jugadoras. Este torneo sirvió, entonces, para construir una identidad.

Desde que asumió en 2021, Portanova insistió con una idea que repitió después del Mundial 2023 y de la Copa América 2025: la necesidad de reconstruir y reinventar al equipo. El entrenador entendió que el desafío no era únicamente sostener a una generación de futbolistas que había elevado el nivel de la Selección argentina, sino generar condiciones para que aparecieran nuevas jugadoras capaces de competir por un lugar.

El nuevo formato le permitió a Portanova observar rendimientos a largo plazo, convocar futbolistas jóvenes, darles minutos, evaluarlas en distintos contextos. Y, sobre todo, generar competencia interna.

La clasificación al Mundial fue el resultado de ese proceso. Hubo referentes que sostuvieron al equipo desde su experiencia y su ejemplo: Aldana Cometti y Florencia Bonsegundo. La primera lideró la defensa argentina. La segunda apareció en momentos decisivos a través de su lectura del juego, sus asistencias y goles.

La polifuncional Sophia Braun aportó solidez y agresividad en los duelos. Y Solana Pereyra se adueñó del arco y se consolidó en los partidos más exigentes de las eliminatorias. También se destacaron jugadoras como Maricel Pereyra y Daiana Falfán, quienes le dieron equilibrio y funcionamiento al equipo.

Al mismo tiempo, la Selección profundizó un recambio generacional que ya había comenzado a insinuarse en la Copa América. Kishi Núñez dejó de ser una promesa, Milagros Martín encontró cada vez más protagonismo. Y aparecieron nombres como los de Diz y Annika Paz, representantes de una camada que empieza a empujar desde abajo.

Detrás de esa renovación también hay una estructura de trabajo que fue creciendo en los últimos años. El cuerpo técnico encabezado por Portanova incorporó una lógica más integrada con las selecciones juveniles. La presencia de entrenadores como Christian Meloni y Clarisa Huber permitió construir un trabajo en conjunto entre  las diferentes categorías. La aparición de Diz es una consecuencia de este trabajo.

En esta Liga de Naciones, Argentina se consolidó como una de las tres selecciones de Sudamérica junto a Brasil y Colombia. En la última fecha, frente a Ecuador, Argentina busca quedarse con este torneo. 

La clasificación al Mundial abre una nueva etapa. Argentina buscará en Brasil su primer triunfo mundialista y, por qué no, también, su primera clasificación a octavos de final. Pero la imagen que dejó la clasificación parece sintetizar el camino recorrido y el que todavía queda por delante. Una jugadora de 17 años entró desde el banco, convirtió en su debut y aseguró un nueva Copa del Mundo para la Selección de Portanova. Una escena que habla del presente y, sobre todo, del futuro.

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