Jorge Sola, co secretario general, insitió en la necesidad de abrir un diálogo con el gobierno. Lo mismo había propuesto su compañero Cristian Jerónimo. El gobierno se prepara para una confrontación.

Para la Casa Rosada la prioridad es poner en consideración de los nuevos legisladores tres proyectos de ley que incluyen las reformas laboral, fiscal y penal. En el primer caso, en general, se trata de avanzar con los puntos que quedaron en suspenso presentes en el DNU 70/23 y que buscan arrasar con la organización sindical. El ministro “tripero” de Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, reconoció que el objetivo de fondo es “desarticular la organización sindical”.
Para eso pretenden, entre otros puntos de ofensiva directa, dejar sin efecto el principio de ultraactividad de los convenios colectivos y modificar el “orden de prelación” de la normativa laboral tornando abstracta la representación sindical de alcance nacional.
A pesar de la ofensiva directa y explícita, el nuevo triunvirato de la CGT que fue electo la semana pasada insiste con la estrategia del diálogo. Así lo señaló uno de los flamantes triunviros, Cristian Jerónimo. El delfín del líder de la UOCRA y representante por la CGT en el Consejo de Mayo, Gerardo Martínez, aseguró que “la institución no le escapa al debate” y que “ojalá no sea necesario un nuevo paro general”.
La vocación dialoguista que se impuso como mayoría en el Congreso realizado el 5 de noviembre en Obras Sanitarias de la Nación alcanza también a su ladero y hombre de Héctor Daer en la secretaría General, Jorge Sola (foto).
El titular del gremio del Seguro, a pesar de la declaración de guerra explícita del gobierno de Javier Milei y su voluntad de confrontación, declaró a Radio CNN que la flamante conducción de la CGT apuesta a crear «espacios de diálogo».
Más de fondo, el dirigente detalló que “si el gobierno cree que en la CGT tiene adversarios políticos, se equivoca”. Para Sola, “propendemos a que sucedan los espacios de diálogo (que) son donde se resuelven los conflictos sin que eso signifique resignar miradas o reclamos”.
En sintonía con la posición que crece dentro de la Unión Industrial Argentina (UIA), Sola detalló que “antes que una modernización laboral, es necesaria una reforma tributaria”. Es que, explicó, la reforma laboral que ya avanzó mediante la aprobación de la ley de Bases “no generó una avalancha de empleos”.
Con todo, y a pesar de que el gobierno anunció que buscará dejar sin efecto los convenios colectivos nacionales, el dirigente insistió en que “la modernización tiene que darse en una discusión por convenios colectivos por actividad”.
Resta por verse si la posición de la nueva conducción responde a una estrategia comunicacional que busca mostrar al gobierno como el ala intransigente para allanar el camino a una política de confrontación o si, por el contrario, insistirán con la búsqueda de un diálogo que, a casi dos años de gobierno libertario, no trajo resultados positivos.
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