Nunca es triste la verdad

Por: Ricardo Gotta

Columna de opinión.

Advertencia: aunque suene a inocentada, todo aquel que estime que la hipocresía es un valor naturalmente cotidiano y que considerarla como una herramienta de vida necesaria no merece un repudio consciente y concreto, que no pierda su valioso tiempo en leer este texto.

Alguna vez, hace mucho tiempo, se exaltaba el valor de la palabra. Incluso, entre tanto ejemplo posible, no hace tanto, un comunicador de moda, fiel propalador de los valores macristas (quién lo diría…) rescataba la importancia de «dar la palabra».

Dejémonos de joder. Estamos en pleno siglo XXI. Tan lejos y tan cerca del cambalache. Tiempos en que todo el establishment, buena parte del gobierno argentino, casta sin líderes pero con tanto asesor, gente que trata al elector como a un cliente, en definitiva tantísimos tipos de aquí y de allá, espera con fruición y hasta con desesperación que Donald Trump incumpla sus promesas de campaña, todo ese palabrerío que, con motivo justificado, le paró los pelos de punta a más de media humanidad. Seguro que estará bueno que, finalmente, cuando asuma como presidente del faro del mundo, el hombre amengüe su brutal perfil xenófogo o su desprecio de clase, y que no empuje al abismo a tanta gente (migrantes o quienes fueran), una entre tanta cosa espantosa que prometió que haría, si lo elegían. Como efectivamente lo hicieron casi 60 millones de estadounidenses, probablemente, porque están de acuerdo con todo eso que les propuso, les prometió y ahora ellos, con lógica abrumadora, exigirán que cumpla.

Que quede claro, por si hay algún distraído: esta reflexión no importa una defensa de un tipo execrable que prometió muros, derogación de planes sociales, cárcel a adversarios electorales, la cancelación de fondos de lucha contra el cambio climático, u otras medidas económicas ciertamente polémicas pero que, ellos sabrán, tal vez sean propicias para el bienestar de buena parte de los estadounidenses. Seguramente tampoco lo es cuando la BBC (como pudo haber sido otra emisora) derrochó alegría hace pocas horas, al anunciar las “cinco primeras medidas que no va a cumplir Trump”.

No. No se pretende en este espacio, apologizar que a toda costa cumpla con cada una de las barbaridades que dijo ante un mundo que asistió perplejo. Que al fin y al cabo, que fuera un mentiroso, sería una nimiedad, insignificante, en derredor de las aberraciones que representa.

Sí. Se trata de alertar que, aquí y allá, otra vez se pretende naturalizar la mentira. Las mentiras en campañas, en este caso. A un año de las últimas mentiras de campaña en Argentina como rutas conductoras al triunfo electoral que se conmemora este martes 22. Aunque, en esta ocasión, nadie haya recurrido a la justificación de que “si decía la verdad de lo que iba a hacer, no me votaba nadie”.
¿Se volverá alguna vez a no estar tan pendiente de hasta dónde llega el engaño? Parece una ingenuidad proponerlo.

Tanto como no hace falta advertirles a los que naturalizan la falsedad en las campañas electorales, que así construyen la contracara del compromiso, de la creencia y de la pasión por la militancia. Que no hace falta enrostrar referencias de Aristóteles o de Kant, ni enroscarse en disquisiciones filosóficas. Y que suena cada vez más lejana aquella máxima del General, sobre que “cuando los pueblos se cansen, harán tronar el escarmiento”.

Pero que, aunque mantengamos enhiesta la pulsión de decirles que se metan sus mentiras en el mismísimo fondo de la historia, optamos candorosamente por sugerirles que traten de comprender ( hasta debatir si cuadra) aquello que el Nano nos ofreció como una brillante idea provocadora, allá por 1983: “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio».

Compartir

Entradas recientes

Trabajadores judiciales tomaron la sede de Lavalle

La medida se enmarca en el conflicto entre el sector y el Gobierno. Denuncian que…

26 mins hace

Ciclo lectivo 2026: el macrismo logró imponer el nuevo sistema de presentismo

Durante varios años, el sistema había sido fuertemente resistido por los gremios, pero en los…

33 mins hace

Protesta, represión y detenciones: ambientalistas de Greenpeace contra la Ley de Glaciares

En un clima de máxima tensión, la Policía Federal desalojó la protesta. Camarógrafos y cronistas…

45 mins hace

Cuba afirma que el barco de EEUU que enfrentó a tiros tenía fines «terroristas»

La Guardia costera cubana asegura que la embarcación, con matrícula de Florida, inició el tiroteo.

1 hora hace

Medio centenar de muertos por las fuertes lluvias en Minas Gerais

Unas 3.000 personas quedaron sin hogar y 400 fueron desalojadas por riesgo de derrumbes e…

3 horas hace

Causa Cuadernos: a pesar de los nuevos testimonios que revelan extorsiones a los «arrepentidos», el juicio sigue adelante

Las defensas buscan la anulación de indagatorias “a presión” y hasta que se declare nulo…

12 horas hace

Diplomatura para hablar de salud desde una mirada de género y diversidad

Este año se realizará nuevamente la Diplomatura en Equidad de Género en Salud. Las inscripciones…

13 horas hace

Cerró definitivamente el bar cooperativo Lo de Néstor

A mediados del año pasado los trabajadores autogestionados habían denunciado la persecución política del gobierno…

13 horas hace

Siguen los agasajos: ahora Milei invitó a los gobernadores amigos a viajar a Nueva York a la «Argentina Week»

El presidente no se quedó en el asado para senadores y diputados que le votaron…

13 horas hace

Otros 400 despidos: quebró la empresa que hacía Sancorito y Shimmy de Sancor

La justicia comercial liquidó la empresa ARSA tras el fracaso de su concurso preventivo. El…

14 horas hace

La CGT descartó otro paro y marchará a Tribunales para acompañar su presentación judicial contra la reforma laboral

Una reunión de la mesa chica dio por perdida la posibilidad de revertir la ley…

14 horas hace

El Círculo Rojo a todo o nada con el gobierno: “Algunos vamos a quedar en el camino, pero es el precio que hay que pagar”

La frase es del presidente de la Cámara de Comercio, Mario Grinman. Fue un día…

14 horas hace