En el microcentro porteño vivaron a su líder Milei. Los mensajes dedicados al León y los gritos furiosos contra el peronismo.

El “León” Mieli dio otro zarpazo. Las pantallas del hotel no mienten: pese al alto ausentismo, el país se pintó de violeta. Ganó en 16 provincias, metía 64 diputados y se acerca a las 100 bancas propias en la Cámara Baja. En el Senado ganó 13 escaños. Voto anti K, dólar, bronca, suicida, incomprendido, esperanzado con un futuro que sigue dando miedo y asco imaginar. Otra elección histórica de la extrema derecha del cielo y la tierra liderados por el “Loco de la Motosierra”. También, por lo mala, para el peronismo y las fuerzas progresistas desangeladas. En octubre no hay milagros.
Blanden una motosierra de cartón frente al alojamiento los militantes. Hay gritos furiosos, más que himnos de la alegría: “Tira piedra, kuka tira piedra”, “Cristina tobillera” y Saquen al pingüino del cajón para que vea…”. Cerca de la pantalla canta Facundo Campos, laburante del marketing digital radicado en Portugal. El joven cruzó el Atlántico para votar a los candidatos violetas. Dice el barbudo: “Me esperanzan estos tiempos. Me fui en el 2022, fundido, y desde Europa veo que están haciendo las cosas bien. Milei renueva la esperanza, con ideas que dan resultados”. Pese al optimismo, Facundo no piensa volver al país en lo inmediato: “Quizá en diez o quince años, cuando la Argentina sea grande de nuevo”.
Celebran en el salón del hotel liberales canallas, negacionistas al palo, nuevos caputistas y dinosaurios del menemato, púberes streamers en éxtasis, trumpistas criollos con sus gorritos “Make Argentina Great Again”.
Mabel es jubilada estatal. La señora salta en una pata y dice que llega bien a fin de mes: “Por suerte no tengo que pagar alquiler, tengo buena salud y no tengo que comprar remedios, y mi hija es médica y me ayuda”. Esperanzada y prudente, así se expresa Mabel: “Sabe qué quiero, poder vivir en paz, sin inflación. Estoy cansada de mentiras, ojalá Milei cumpla su palabra y acuerde con el resto”.
Tela bordó con detalles dorados; vieja estética romana y fascista coronada en los gorritos de Las Fuerzas del Cielo que se consiguen a 10 mil pesos. La guardia pretoriana repite hasta el hartazgo la cita de 1 Macabeos 3:19 y alaban al arcángel clavando a un demonio. Vade retro.
En la falange canta Leandro, trabajador de la industria farmacéutica: “Milei es un capo de la economía, va a arreglar este país, para todos. La casta tiene miedo porque deja el Congreso”. Agrega que el triunfo mileísta es contra los corruptos peronistas. De las denuncias que salpican al gobierno prefiere no opinar.
“Milei, querido, el pueblo está contigo”, cantan en el final de la noche los militantes luego del discurso del mandatario peinado por la mano invisible del mercado. Entonces, las Fuerzas del Cielo dejan el frígido centro y reptan rumbo Congreso. Que dios nos proteja.
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