El anuncio de una planta de producción de hidrógeno verde en Paysandú encendió las alarmas en este lado del río. "Colón es una población en riesgo", advierten las asambleas.

“Pedimos la relocalización de la refinería porque nuestros territorios se van a ver afectados por las emisiones que esa industria va a generar; los efluentes, los ruidos, la luz, todo lo que implica va a transformar nuestra costa, que es reconocida internacionalmente por su riqueza natural. Nosotros no le decimos ‘no a la industria’, lo único que pedimos es que se relocalice”, explica Mariana Moricz, integrante de Somos Ambiente, la multisectorial del departamento Colón dedicada al cuidado del territorio.
La preocupación de los vecinos comenzó a mediados de 2024, cuando se enteraron que, durante una audiencia pública en la vecina Paysandú, se aprobó la recategorización de los suelos (de rural pasó a urbana) que la empresa HIF Global necesitaba en el predio ubicado en Constancia, bordeando el río Uruguay, en el que tiene proyectado una planta de producción de hidrógeno verde.
La construcción de la planta representa, según los empresarios y funcionarios uruguayos, la mayor inversión en la historia del vecino país, cercana a los 6 mil millones de dólares. El proyecto incluye la construcción del Parque Solar Fotovoltaico «Lucía», ubicado al norte de la localidad de El Eucalipto, y el Parque Eólico «Elena», en la zona de Cuchilla de Fuego. “La iniciativa –promocionan los inversores– está alineada con la estrategia de Uruguay para responder a la transformación global en la industria de los combustibles”.
“Empezamos a averiguar y lo que iba a ser la instalación de una planta de producción de hidrógeno verde terminó siendo una refinería que producirá metanol, que es un componente muy tóxico, sumado a la incineración forestal. Los combustibles tienen cierta complejidad y la posibilidad de una fuga es un riesgo muy grande”, resalta Carlos Serrati, uno de los voceros de la multisectorial.
“Colón –continúa– vive exclusivamente de la producción de alimentos y del turismo. Este proyecto interrumpiría un desarrollo histórico que hemos construido a lo largo de 40 o 50 años. Sabemos que Paysandú necesita empleo, pero la planta pone en riesgo cinco mil puestos de trabajo en Colón porque tenemos otro lineamiento económico que depende del turismo. Nos molestó mucho que el canciller (en referencia a Pablo Quirno) haya dicho que hay que respetar las inversiones en el Uruguay. Es una lástima que no haya reconocido también las inversiones en el lado argentino. Hoy Colón es una población en riesgo”.
Negocios
Del 26 al 28 de febrero, Fundación Roxa Luxemburgo, junto a organizaciones socio ambientales locales y del Uruguay, y el sindicato de los trabajadores de la empresa eléctrica estatal en Uruguay (AUTE), motorizaron jornadas públicas de debate para pensar juntos actividades de intervención y difusión binacional como la movilización –la cuarta ya– al puente internacional que une las dos ciudades.
“Paysandú está en una situación compleja a nivel de desempleo por el cierre de fábricas, y con los espejitos de colores que les venden estos proyectos sobre inversión y empleo, nos enfrenta entre trabajadores. ¿Cómo le digo a un obrero de la construcción que firme un petitorio contra la instalación de la planta de HIF?”, se pregunta Jhony Saldivia, presidente de AUTE, y no espera una respuesta.
“Nos oponemos a esta política de Estado, donde se generan las condiciones para que el capital extranjero venga a hacer su negocio. La presión que existe para levantar esta empresa se explica por la crisis económica y el desempleo en la región. Llegan e instalan una planta a cualquier costo, aunque esté el agua de por medio que, en Uruguay, es un recurso natural esencial protegido por la Constitución”. «
La entonces papelera Botnia (hoy UPM) generó un conflicto entre Uruguay y Argentina que incluyó protestas de ambientalistas, cortes de puentes internacionales, un pedido de ayuda del entonces presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, a su par estadounidense George Bush, la mediación del rey de España Juan Carlos I y denuncias ante la Corte Internacional de La Haya.
En 2005, Uruguay autorizó la construcción de dos plantas en Fray Bentos: una de la empresa española ENCE (luego relocalizada) y la ya nombrada Botnia. A partir de entonces, los vecinos de Gualeguaychú, agrupados en la Asamblea Ciudadana Ambiental, iniciaron cortes de ruta y bloqueos en el puente internacional General San Martín bajo la consigna «No a las papeleras, sí a la vida»
En 2010, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dictó un fallo salomónico: se permitió que la planta siguiera funcionando, pero se ordenó un monitoreo conjunto a través de la CARU (Comisión Administradora del Río Uruguay).
En el 2018, Uruguay sancionó a Botnia por exceder los límites de contaminación.
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