Advirtió que quienes se vacunan aportan al bien colectivo y deben "tener una ventaja", pero que "no estamos en esa instancia" aún.

En diálogo radial con AM750, la ministra sostuvo que «quienes se vacunan no solo reciben un beneficio individual sino que aportan al bien colectivo. Así que tienen que tener una ventaja en relación a quien decide no aplicarse una dosis en medio de una emergencia sanitaria».
Advirtió, no obstante, que en la Argentina «todavía no estamos en esa instancia», que requeriría algún tipo de normativa legal que funcione como un estímulo para fortalecer la vacunación, pero remarcó que desde el gobierno nacional «no lo descartamos».
Vizzotti detalló que casi el 80% de los mayores de 18 años ya recibieron al menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus, y que más del 50% de los mayores de 60 tienen el esquema completo de vacunación.
En este contexto, la oficialización, a través de un DNU, de las nuevas medidas que regirán hasta el 1 de octubre, dan cuenta de una progresiva flexibilización de las actividades recreativas y los encuentros sociales. También se decidió aumentar la cantidad diaria de pasajeros que ingresan desde el exterior, una restricción que obedecía a la necesidad de demorar el ingreso de la variante Delta al país y que, paradójicamente, mientras se registra ya casi una centena de casos de la cepa india en el país, se decide flexibilizar.
Al tiempo que la discusión sobre un eventual pase sanitario todavía dista de iniciarse en la Argentina, en Francia ya es motivo de fuertes manifestaciones de protesta de sectores «libertarios» y antivacunas.
Ayer, en las calles de París, Niza, Montpellier y otras grandes ciudades, hubo marchas en contra de la tarjeta sanitaria instaurada por el gobierno del presidente Emmanuel Macron.
Si bien Francia es uno de los países con mayor desconfianza hacia las vacunas, millones de franceses decidieron acceder a la inmunización después de que Macron advirtiera que habría un pase sanitario, finalmente aprobado por el Congreso.
Varios países europeos establecieron un pase sanitario, pero el gobierno francés fue más allá al disponer la obligatoriedad de la vacuna para los trabajadores de la salud: si no la reciben antes del 15 de septiembre, podrán ser suspendidos.
Los franceses ya deben mostrar su tarjeta sanitaria para acceder a piscinas, museos y discotecas y, desde mañana, deberán hacerlo para comer en un local gastronómico, viajar en un tren interurbano o acceder a un tratamiento no urgente en un hospital. «
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