Organizaciones internacionales computan más de 200 trabajadores de prensa asesinados en el mundo en 10 años.

En términos de peligrosidad de la labor periodística, CPJ dice que “Somalia continúa siendo el peor ofensor en el Índice por el octavo año seguido. Siria, Sudán del Sur, Afganistán e Iraq, respectivamente, completan los primeros cinco países”. Dice el organismo que “cada uno de estos países se ha incluido en el Índice varias veces, con su historia de conflicto, inestabilidad política y estado de derecho débil, lo cual subraya la naturaleza arraigada de la impunidad, y hace poco probable que las autoridades jamás podrán dedicar recursos a la búsqueda de justicia para los periodistas”.
CPJ lamenta que aún en países con gobiernos democráticamente electos, “las autoridades demuestran poca voluntad política” para enjuiciar a los asesinos de periodistas, o para frenar la violencia contra los medios. Acusa en un mismo nivel al mexicano Andrés Manuel López Obrador y al brasileño Jair Bolsonaro, de lanzar “regularmente ataques verbales contra los medios, mientras los periodistas enfrentan amenazas constantes debido a sus reportajes esenciales en materia de crimen, corrupción y asuntos ambientales”.
En Brasil, clasificado en el noveno lugar en el Índice, dice el informe de CPJ que “varios eventos en 2022 remacharon los riesgos persistentes enfrentados por los periodistas en el país”. En junio, refiere, el periodista británico Dom Phillips y el indigenista Bruno Pereira “fueron asesinados en la Amazonía por personas quienes la policía sospecha por tener vínculos con la pesca ilegal en la región. Estos asesinatos de alto perfil recalcaron los peligros enfrentados por los periodistas que investigan la Amazonía y los temas ambientales en general”, afirma. Además da cuenta de otro asesinato, ocurrido en febrero, del periodista comunitario Givanildo Oliveira “por supuestos miembros de la organización criminal conocida como el Comando Rojo” lo cual “suscitó preocupación acerca del aumento de riesgos enfrentados por periodistas en las favelas y comunidades marginadas de Brasil”.
También el riesgo para ejercer la profesión está en el material que se difunde y afecta a los poderes del mundo, En esta lista habría que incluir al australiano Julian Assange, quien está privado de su libertad desde hace más de diez años por haber publicado en WikiLeaks -en colaboración con los principales diarios de Alemania, España, Estados Unidos, el Reino Unido y Francia- documentos que prueban las atrocidades cometidas por tropas estadounidenses en Irak y Afganistán desde las invasiones producidas desde el 2001.
Assange está detenido en una cárcel de máxima seguridad de Londres y enfrenta la posibilidad de ser extraditado a EE UU, donde podría sufrir una pena de hasta 175 años de prisión.
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