El nuevo presidente peruano Castillo eligió hacer el acto en Ayacucho, donde se libró la última batalla independentista.

El flamante presidente de Perú, juró gobernar “por un país sin corrupción, por los pueblos originarios y por una nueva Constitución”.
“Rompamos juntos las cadenas de la pobreza y el subdesarrollo (…) se vienen tiempos buenos, tiempos mejores”, afirmó Castillo en un discurso parcialmente improvisado, donde anunció que la próxima semana se reunirá con los gobernadores departamentales y a la siguiente con los alcaldes provinciales para “ponernos al frente, sacarnos los zapatos y trabajar por el país”.
El mandatario instó a los ciudadanos a estar vigilantes con sus autoridades y prometió castigos para “quienes se roben un centavo”.
El acto, que se desarrolló junto al obelisco de 44 metros que rinde homenaje a los comandantes independentistas en la histórica batalla, como el venezolano Antonio José de Sucre, el colombiano José María Córdoba y el peruano Agustín Gamarra, comenzó con la interpretación del Himno Nacional en quechua por parte de artistas locales.
Después, el alcalde de Huamanga, Yuri Gutiérrez, le entregó al jefe de Estado un varayoc, bastón de origen inca que significa que quien lo porta tiene el poder. Gutiérrez y el gobernador de Ayacucho, Carlos Rúa, ambos con militancia de izquierda, al igual que Castillo, pronunciaron sendos discursos breves antes de entregarle la palabra al jefe de Estado.
En el juramento, Castillo insistió en tres elementos prioritarios para él: la lucha contra la corrupción, el rescate y reivindicación de los pueblos indígenas y la iniciativa para que se adopte una Constitución que reemplace a la de 1993, promulgada durante el Gobierno de derecha de Alberto Fujimori.
En Pampas de la Quinua había algo más de 200 invitados, la mayoría pobladores locales que vestían prendas características.
Todo terminó con un desfile artístico en el que el presidente volvió a mostrar sus dotes de bailarín y con el retiro de los participantes en medio de una aglomeración que echó por tierra las medidas de distanciamiento social por la pandemia de coronavirus.
Castillo, profesor rural quechuahablante de 51 años. nacido en otro departamento andino, Cajamarca, había prometido realizar la ceremonia en Ayacucho, llevado por el propósito de desmontar símbolos del pasado colonial y presumiblemente como agradecimiento a uno de los departamentos claves para obtener la victoria sobre la candidata de derecha Keiko Fujimori en la segunda vuelta electoral del 6 de junio.
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