El gran cómico hace escuela con instituciones de dudosa pedagogía y temerarios personajes que proponen las formaciones más delirantes. Para reírse y tomar apunte.

Se trata de una escuela que “prepara al niño para convivir con otros niños, hijos de padres idiotas”. Lo que se dice, las cosas por su nombre. Ahora bien, nadie puede garantizar si los chicos podrán aprender a leer y escribir.
Se sabe que el lenguaje es dinámico, pero para algunos, esa velocidad loca que toman algunas nuevas expresiones de las nuevas generaciones y tribus urbanas puede llevar a un choque cultural verdaderamente desastroso. Tanto, que pareciera que la única salida es volver a la vieja máxima: “La letra, con sangre, entra”.
Para todos los que reclaman que la educación tienen que modernizarse, acá hay un método muy realista para aprender inglés.
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