A los 76 años, Raúl «Tintabrava» Castro sigue viviendo con la misma pasión la murga y la actividad de Falta y Resto, la agrupación que fundó en junio de 1980. Consagrado como Figura de Oro en la última edición del Carnaval de Uruguay, el artista resignifica su propia historia con el espectáculo Murgotán, donde también reivindica el apodo de Tinta Brava, que define su extensa labor como letrista.

—¿Cómo te llevás con el fútbol?

—Siento un amor muy grande. Soy futbolero de nacimiento y te aseguro que soy murguista porque no pude ser centro half de Peñarol. Me hubiera encantado jugar en Peñarol, pero no tenía condiciones, lamentablemente.

Ping pong con Raúl Castro, de Falta y Resto: "Soy murguista porque no pude ser centro half de Peñarol"

—Ahora en Peñarol están disfrutando de Cristian Jaimez, un juvenil cedido por River…

—Se ve que no vieron que es un fenómeno; no sé cómo lo dejaron ir (risas). En el primer partido que lo vi, dije: «Pero este porteño es un crack». Y cuando terminó el partido y lo entrevistaron, le preguntaron cómo le había ido. El pibe, todo contento y sonriendo, mostró las piernas y respondió: «Me cagaron a patadas». Y ya me ganó el corazón; a toda la hinchada le pasó lo mismo porque, además, realmente juega muy bien, no se arruga y parece que tuviera ojos en la nuca.

—¿Qué te pareció el paso de Marcelo Bielsa por la selección y la eliminación en el Mundial 2026?

—Realmente la selección nos quedó en el debe. Creo que Marcelo Bielsa puso su impronta en la selección y no tuvo la suerte de que los resultados lo acompañasen.

Ping pong con Raúl Castro, de Falta y Resto: "Soy murguista porque no pude ser centro half de Peñarol"

—¿Te gusta el fútbol que propone Bielsa?

—No soy de los que lo descalifican ni de los que piensan que está loco; creo, al contrario, que es un tipo muy cuerdo, muy inteligente, muy capaz, que sabe muchísimo y que tal vez, si hubiera tenido un poquito más de suerte y lo hubieran acompañado más los momentos de los jugadores, hubiera tenido mejor destino. Aun así, no creo que la solución sea buscar en el estilo de Bielsa el estilo de la selección uruguaya.

—¿Cómo definirías ese estilo?

—Yo soy veterano y he visto mucho fútbol. Creo que el fútbol uruguayo tiene características de las cuales Bielsa no tiene por qué hacerse carne. El fútbol uruguayo es un fútbol más aguerrido, un fútbol más defensivo, con menos propuesta y más de acción y reacción. Pero esta es una atrevida conclusión que hago como fanático del fútbol.

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Foto: Christian Petersen / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP

—¿El fútbol es una manera de mostrar la idiosincrasia de un pueblo?

—Sin dudas. En ese sentido, creo que la gestión de Bielsa nos hizo bien para darnos cuenta de que cada pueblo tiene su propia identidad, como tiene su propia música, su propia murga y su propio fútbol.

—¿Por qué la murga uruguaya es una muestra tan potente de la cultura popular de su país?

—Para mí, la palabra unida a la música es la piel de Dios, porque juntas llevan los sentimientos a los corazones de la gente. Y cuando eso emerge desde un sentimiento popular y realmente sincero, como en el caso de la murga, puede cambiar muchas cosas. Hoy tenemos el orgullo de decir que en todo el sur de América el desarrollo de la murga uruguaya como colectivo artístico está en plena ebullición, y eso para nosotros es un acto revolucionario.

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—Desde hace tiempo Falta y Resto ya es un sinónimo del carnaval uruguayo, pero cuando arrancaron generaron una ruptura dentro del género. ¿Qué recuerdos tenés sobre esa decisión de generar otro tipo de discurso murguero y así confrontar con esa tradición?

—En ese momento no lo sentía así. Yo estaba haciendo murga porque tenía la necesidad de ayudar, desde un lugar de positivismo como artista, a un proceso político, pero no me daba cuenta de lo que estaba haciendo. Con el paso de los años me di cuenta de que si hubiera sido pintor de casas, albañil o doctor, también hubiera usado mi oficio para asumirme como un ser político. Yo creo que somos todos seres políticos que tratamos de mejorar el lugar donde vivimos transando, en el mejor sentido de la palabra, con la realidad que nos toca.

—¿Ese aprendizaje colectivo también te ayudó a sobrellevar tu trabajo formal como publicista?

—Claro. Yo soy parte de la sociedad de consumo ocupando un lugar tan importante como el de los publicistas, que somos finalistas de la comunicación. Digo esto porque cuando alguien tiene la necesidad de promover algo, el publicista debe transmitir la verdad bien dicha, de la mejor manera posible. Si bien he subsidiado muchas veces mi carrera artística con mi trabajo publicitario, otras veces también la ética de mi carrera artística me sirvió para subsidiar mi trabajo publicitario. Vivimos en gran contradicción y no sé si hay alguien en este mundo que pueda decirse totalmente puro: tampoco creo que todos seamos malos per se, sino que vivimos en un mundo de cosas grises y tenemos que tender a la luz.

Ping pong con Raúl Castro, de Falta y Resto: "Soy murguista porque no pude ser centro half de Peñarol"

Ping pong con Raúl Castro de Falta y Resto