Por Manuel Tufró, Cels*
En los últimos años se consolidaron estrategias de seguridad basadas en la saturación policial y el control poblacional, aceptadas acríticamente y promovidas por funcionarios de diversas orientaciones políticas. Parte central de estas estrategias consiste en el envío de fuerzas federales a distintos barrios, casi como un reflejo automático ante cualquier caso conmocionante o demanda de la política local. Este tipo de medidas se adopta sin diagnósticos ni objetivos, más allá de mostrar presencia policial, y en general no sirvieron para disminuir niveles de violencia ni bajar índices delictivos. Cambiemos repite la fórmula y la misma ausencia de ideas.
El control poblacional a través de la saturación policial, ineficaz para reducir el delito, tiene en cambio otras consecuencias preocupantes en términos de abusos y violencias ejercidas fundamentalmente sobre los jóvenes. Las fuerzas federales quedan reducidas a una moneda de cambio en la negociación política entre intendentes, ministros, gobernadores y presidentes. Son movidas de aquí para allá sin planificación. Y lo que se consigue con esto es quitar de la discusión pública la cuestión de las reformas policiales urgentes, tanto a nivel de las fuerzas provinciales como federales. «
*Investigador del Equipo de Políticas de Seguridad y Violencia Institucional del CELS.
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