Lo dijo el secretario Tombolini en Diputados. Dejó en evidencia la falta de alternativas oficiales para contener el principal flagelo social que, además, golpea al oficialismo en su línea de flotación.

El propio gobierno aporta lo suyo. Buena parte del número de enero tiene que ver con los aumentos autorizados en tarifas y combustibles, que repercuten en los costos de las empresas y anticipan remarcaciones en góndolas y mostradores.
Tras la salida del IPC, el Indec publicó el Indice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) con un aumento promedio del 6,5% que se trasladará a los precios minoristas de este mes y los próximos.
La consultora LCG, que mide semanalmente lo que pasa con los precios de los alimentos y bebidas, informó que aumentaron 1,7% solo en la segunda semana de febrero y que el promedio de las últimas cuatro semanas fue de 6,4 por ciento.
La conmoción gubernamental que siguió al cimbronazo de enero puso en el centro de la escena al ministro de Economía, Sergio Massa, quien venía de cerrar 2022 seguro de que, vía la política macroeconómica, la inflación se encaminaba a una desaceleración que la dejaría en un promedio del 3% en el primer trimestre de 2023.
Cuando la inquietud por los números que se barajaban desde el arranque de febrero provocaba ardor en la Secretaría de Comercio, el secretario Matías Tombolini recibió el llamado de la Comisión de Comercio de la Cámara de Diputados, que lidera la legisladora Gabriela Lena, de la UCR.
En medio de la crisis por la escalada, atacados desde fuera y dentro del gobierno, y un par de horas antes de que el Indec difundiera su medición de enero, Massa y Tombolini vieron la oportunidad de dar una explicación integral de su política en materia de precios, y aceptaron rápidamente la invitación.
Frente a los diputados, el secretario hizo una defensa de esas medidas como parte de una “hoja de ruta” que tiene entre sus principales objetivos “el cierre de la brecha fiscal” y la “acumulación de reservas”.
También destacó los niveles de cumplimiento del acuerdo con el Fondo Monetario y valoró su administración del comercio exterior, donde tiene abierto otro flanco de conflicto con la industria, esta vez por las demoras de las autorizaciones para importar.
Sobre Precios Justos, aclaró que “el programa no es y no podría ser la solución a la inflación, que es un problema de orden macroeconómico” y que sirve para “tratar de atender el problema más grande que tiene la Argentina”.
Pero ese “tratar de” no surte, por ahora, efectos estabilizadores y adolece de problemas históricos, como la dificultad para hacer que las empresas que participan cumplan con el elemental abastecimiento a las grandes cadenas de supermercados que suscriben al pacto.
Sin mencionar la imposibilidad para actuar frente a actores que monopolizan o cartelizan mercados o para controlar los mecanismos que las mismas empresas, aun suscribiendo el acuerdo, ponen en práctica para aumentar su rentabilidad por fuera de Precios Justos.
Ni hablar de la situación de los comercios de proximidad como supermercados de barrio, autoservicios de la colectividad china y almacenes, que cubren en conjunto cerca del 70% del mercado de consumo masivo, pero siguen afuera del programa y sin perspectivas de ingresar.
Impulso
El presidente del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci), Isaak Rudnik, analizó que los aumentos de carnes, combustibles y tarifas serán un problema para encaminar la proyección oficial este mes: “El impulso alcista de la carne empezó en los últimos días de enero y siguió de manera muy acelerada en la primera quincena de febrero. Eso sumado a los combustibles y los precios de algunos servicios van a ser factores de una continuidad importante en la tendencia”, señaló a Tiempo.
Esta semana, después de que las carnes aumentaron hasta el 30%, se presentó Precios Justos Carnes, que tiene como antecedente el programa Cortes Cuidados, de bajo impacto en el consumo general. El programa se suscribió, nuevamente, con las grandes cadenas, y entró en vigencia el viernes.
Massa anunció el tratamiento de una canasta similar de verduras y frutas con el Mercado Central que todavía no se anunció. Fuentes de esa negociación dijeron a este medio que se está analizando la posibilidad, pero la fecha del anuncio se desconoce por ahora. En el sector, en enero hubo aumentos superiores al 64%, como en el caso del tomate.
Rudnik agregó que “hay que seguir los alimentos que a veces tienen comportamientos contradictorios y ver si efectivamente los nuevos acuerdos tienen alguna influencia transitoria en la desaceleración”.
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