La extensión fue solicitada por las propias empresas, argumentando que la exploración en las áreas costeras “se realiza a través de la adquisición sísmica para conocer el potencial de los recursos hidrocarburíferos" que allí se disponen.

Posteriormente, con motivo de la emergencia sanitaria por la pandemia de coronavirus, las empresas titulares de los permisos de exploración solicitaron la suspensión del plazo del primer período exploratorio de sus respectivos permisos de exploración. Las firmas argumentaron que la exploración en dichas áreas costeras “se realiza principalmente a través de la adquisición sísmica para conocer el potencial de los recursos hidrocarburíferos que se disponen en un determinado lugar, lo que conlleva la contratación de buques especialmente diseñados para realizarla, cuya disponibilidad depende del nivel de actividad, logística de la operación y ventanas climatológicas, entre otras variables”, según señalan las resoluciones en sus considerandos.
Tanto Shell y Qatar Petroleum, en este caso, pidieron una extensión de dos años en el período de concesión, lo cual fue efectivamente concedido por la Secretaría de Energía. La extensión fue otorgada luego de que la cartera energética tomara en consideración el plan de trabajo y las diligencias que tomaron las ambas empresas a los efectos de cumplir con los compromisos de inversión asumidos, y las actividades a realizar durante el plazo de extensión.
Las resoluciones consideraron que es “conveniente conceder un plazo razonable para la realización de las actividades pendientes y su posterior interpretación y evaluación técnica y económica”. Ambos bloques de exploración (denominados CAN_107 y CAN_109) se encuentran en el borde de la plataforma continental, tienen un área de 8.341 y 7.860 kilómetros cuadrados respectivamente, y se extienden en zonas de aguas someras y profundas desde los 200 a los 2.500 metros de profundidad.
Según comunicó Shell en 2019, durante la fase inicial de exploración se obtendrá información sísmica nueva y de calidad, que permitirá evaluar las formaciones de hidrocarburos y conceptos identificados. Su potencial de largo plazo permitiría desarrollar un portafolio de aguas profundas, “complementando así nuestro modelo de no convencionales en la Cuenca Neuquina”, indicó en ese entonces, Andy Brown, director de Upstream de la firma energética anglo-holandesa.
El permiso de exploración se divide en dos períodos de cuatro años cada uno, por lo que, con la extensión de hoy en el primero, se ampliará a un total de diez años entre ambos. Con una antelación no menor a 60 días corridos de la fecha de finalización del primer período de exploración, los permisionarios de exploración notificarán a Energía si continuarán explorando en el área o si la revertirán totalmente. Los permisionarios tendrán el derecho de obtener una concesión de explotación de los hidrocarburos que descubran dentro del perímetro del permiso; y la libre disponibilidad de los hidrocarburos producidos en esa área.
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