El vencimiento opera el jueves 9. Economía sacó un título para capturar dólares del mercado local retenidos por el cepo. Los bancos aceptaron refinanciar el repo para despejar el horizonte.

Según el cálculo de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), el pago se compone de U$S 2709 millones correspondientes a la amortización de capital de los bonos Global y Bonares con vencimiento en 2029 y 2030, más otros U$S 1681 millones por los intereses de todos los títulos emitidos en la reestructuración de 2020, ejecutada por el ex ministro Martín Guzmán.
El monto, de todas maneras, podría ser algo menor, ya que el Banco Central y algunos organismos estatales, como la Anses, tienen bonos en su poder y accederían a suscribir otros en su reemplazo. Así, la cifra efectiva a cubrir podría descender a unos U$S 3900 millones.
Se trata del cuarto mojón semestral en un largo camino para cancelar por completo esos bonos. El primero fue en enero de 2025, cuando comenzaron a amortizar los bonos más cortos. El peso del capital se incrementará en los próximos compromisos previstos para enero y julio de cada año, porque se irán incorporando los pagos parciales de los bonos que vencen en 2035, 2038, 2041 y 2046 (este último paga ahora una pequeña fracción de capital de U$S 54 millones). También crecerán los intereses, que fueron pautados con la modalidad step up (tasa creciente con el paso del tiempo).
Gracias al cepo
Para hacer frente a esas necesidades, el ministro de Economía, Luis Caputo, rascó la olla. Juntó las compras hechas por el Tesoro en la primera mitad del año, lo percibido por la concesión de las represas hidroeléctricas y los montos obtenidos en las licitaciones de AO 27 y AO 28, bonos en dólares emitidos en el mercado local. La última subasta se hizo en dos rondas, entre el 26 y 29 de junio, y sirvió para recaudar U$S 366 millones. En el Palacio de Hacienda afirman que con todo eso alcanza y que si hubiera un faltante de divisas se las comprarán al BCRA con pesos depositados en esa entidad.
Algunos análisis hacen hincapié en que sin el cepo cambiario, flexibilizado para las personas físicas pero bastante rígido aún para empresas y sociedades, hubiese sido difícil reunir esa suma. «Los U$S 3950 millones con los que cuenta el Tesoro para el vencimiento del 9 de julio los obtuvo principalmente a partir de las colocaciones de los Bonares AO27 y AO28, que totalizaron U$S 3955 millones de financiamiento en el mercado local -los dólares que atrapados por las restricciones cambiarias no encuentran mejor alternativa que estos títulos del Tesoro- y también recurrió a comprarle dólares al BCRA por aproximadamente U$S 2300 millones en los últimos 2 meses», explicó un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
Colchones y préstamos
El programa financiero para lo que queda de este año y para 2027 será presentado mañana por Caputo, en una conferencia de prensa en la que se detallarán los compromisos pendientes y las fuentes de financiamiento previstas. El secretario de Finanzas, Federico Furiase, anticipó en un streaming oficialista que «es un programa muy conservador, que muestra el armado de colchones y de buffers (reservas de seguridad) con los que llegaremos a 2027».
En paralelo, para cubrirse y sobre todo para tranquilizar a los bonistas de cara al año venidero, el Banco Central anunció el viernes a última hora que refinanció el repo (préstamo garantizado) por U$S 6000 millones que había sido otorgado por un consorcio de bancos internacionales. Así, el BCRA postergó todos los pagos por ese concepto hasta 2028 y ofreció como garantía los Bonares en cartera. La operación se pactó con una tasa SOFR (interbancaria a un día en Estados Unidos) más 400 puntos básicos, equivalentes a un 7,6% anual.
Con esa operación, el panorama de los próximos 18 meses se despeja, aunque no deja de ser apremiante. Según la OPC, hasta diciembre de este año restan abonar U$S 2745 millones al FMI (que también debería desembolsar un tramo pendiente de U$S 1000 millones) y U$S 2878 millones a otros organismos internacionales, como el Banco Mundial, el BID y la CAF. En el gobierno confían en que podrán refinanciar gran parte de esas obligaciones. Al fin y al cabo, la deuda es una cuestión política. «
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