Ejecutivos de las multinacionales que participaron del foro empresario pusieron a sindicatos y salarios en el centro de sus exigencias. El gobierno avaló los reclamos y habla de una cuestión "pendiente". La agenda de los contactos informales.

«Si con los costos laborales quieren hablar de bajar salarios no estamos de acuerdo, ya lo dijo el jefe de Gabinete Marcos Peña: esto cierra con salarios altos», contestó a Tiempo un funcionario de la Casa Rosada para relativizar las quejas de los empresarios. «Creemos que se mezclan muchos aspectos, una cosa es el salario, y otra es la industria del juicio laboral. Puede ser que avancemos con una reforma, pero con consenso. No fue hablado esta semana en el gobierno, pero es un tema pendiente», completó el vocero.
Curiosamente los planteos flexibilizadores más fuertes provinieron de empresas energéticas y petroleras, principales beneficiarias del proceso de «sinceramiento» tarifario en una actividad que registra un alto nivel de conflictividad. La primera piedra, tras el discurso presidencial de apertura, la tiró Liveris de Dow. Al día siguiente, el director ejecutivo de la multinacional British Petroleum, Bob Dudley, tomó el guante y repitió el mantra. «Para poder lograr más inversiones deben flexibilizar el mercado laboral (…) En la última década se perdió el espíritu de trabajo que siempre tuvo Argentina, tienen que lograr que vuelva porque el mundo está viendo a Macri moverse rápido y hacer muchas cosas, esto está devolviendo a Argentina al mapa del planeta. Ahora hay que lograr trabajo para todos», lanzó el titular de la petrolera inglesa que tiene el 49% de Pan American Energy, asociado a Bridas Energy Holding, ahora encabezada por Marcos Bulgheroni, que también deslizó sus reclamos laborales en el panel de la tarde del martes que compartió con el ministro de Energía, Juan José Aranguren.
La alemana Siemens también pidió lo mismo, pero en privado y luego de anunciar un paquete de inversiones por 3000 millones de dólares. En diálogo con Tiempo, el ministro de Producción, Francisco Cabrera, negó que la multinacional hubiera condicionado las inversiones a un planteo flexibilizador, pero fuentes empresariales confiaron que Siemens renovó sus observaciones en ese sentido. «Sin amenazas, como lo ha hecho en otros momentos de larga presencia en el país», explicaron los voceros.
Durante la mañana del miércoles, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, se mostró rodeado por ejecutivos de Adecco, Unilever, Carrefour, el Banco Europeo de Inversiones y Business Europe. «Hay convenios de hace 40 años que no contemplan los procesos productivos de hoy. Vamos a hacer una reforma tributaria, pero el presidente nos pide que lo hagamos con consenso, porque los sindicatos tienen mucho poder, mucha capacidad de definición», cintureó el funcionario luego de que Francis Mauger, director de Desarrollo de Carrefour, le pidiera «bajar las cargas sociales». «Habrá un paquete de reformas, pero todavía no es el momento», respondió el funcionario. «
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