Rubens, el hacedor de un mundo mejor

Por: Maby Sosa

El director y actor fue una de las personalidades más importantes del teatro argentino.

Rubens Correa tuvo un montón de vidas. En cada una de ellas creó y construyó para los demás. Por algo será que cuando era adolescente tuvo el impulso de ser ingeniero antes de conocer el teatro y poner a funcionar en él aquellas experiencias con la pintura, la literatura y la música que su familia le había acercado.

De testigo en los años iniciales de Nuevo Teatro, (aquel movimiento que nació a fines de los ’40 y que resulta la referencia ineludible del teatro independiente) pasó a ser uno de los integrantes más activos. Fueron años clave para las artes escénicas argentinas que junto con las convulsiones políticas iban forjando una identidad nacional propia que afortunadamente sigue existiendo.

En los primeros años de la década del ’50, Rubens Correa llegó a Capital Federal por primera vez. Nació en Olavarría pero venía de Azul donde su familia se había instalado por cuestiones laborales. Se había inscrito en la Facultad de Ingeniería y en los tiempos libres tomó contacto con otros artistas con los que compartía, entre otras cosas, las butacas de los teatros porteños. Todavía no había cumplido los 20 años. Tras dejar la carrera universitaria se instaló nuevamente en Azul. En esa vida fue locutor de LU10, Radio Azul bajo el nombre de Rubén Fontana. Allí tuvo su primera experiencia teatral, cuando una compañía llegó a la ciudad para una función de radioteatro y lo invitó a formar parte del elenco.

“Era mágico. Llegábamos a un almacén con un salón en el medio del campo (…). Se juntaban 150 o 200 personas, se hacía la función y después, había baile. Me gustaba la fiesta popular. No me gustaba mucho lo que se decía, la ideología. Eran obras que no cuestionaban nada”, contó Rubens en el libro Una vida en el teatro argentino. Rubens W. Correa conversaciones con Sandra Wainszelbaum. Sin embargo, también reconoció que “algo de ese trabajo lo había atrapado.”

Cuando una persona se asume como una pieza fundamental del engranaje social aparece con más claridad la noción de un futuro para todos. De un buen futuro. Quizás aquel ingeniero que llevaba dentro de su cuerpo (y que no se fue nunca) se puso en funcionamiento en Rubens cuando se dedicó plenamente al teatro. Nunca dejó de crear, de construir, de gestionar, de pensar en el futuro de un país.

Trabajó fuera de la Argentina y volvió en la peor época para un artista comprometido: en la década del ’70. Fue perseguido por la dictadura cívico-militar pero supo sortear, junto a sus compañeros y colegas, los coletazos severos de la represión. A principios de los ’80, integró Teatro Abierto, aquel movimiento histórico de resistencia que reunió a más de 200 figuras del quehacer teatral.

De todas las vidas de Rubens, la más desafiante fue la de director del Teatro Nacional Cervantes. Tuvo la tarea de reconstruirlo y jerarquizarlo. Lo hizo bien. Puso a funcionar todos los saberes que había adquirido profesionalmente, su experiencia en gestión, y los unió con su convicción política sobre el teatro. Es decir, gestionó con honestidad y compromiso. Fueron años brillantes para el Cervantes. Su paso por allí dejó una marca en todos los sentidos. Sobre todo, en lo humano. Tiempo después de haber dejado la gestión del Cervantes, los trabajadores y trabajadoras del teatro bromeaban con crear la agrupación “La Rubens Correa”, no sólo por la forma de trabajo bajo su dirección sino también por su idiosincrasia estética y política.
El año que asumió como director, en 2007, el teatro tuvo 5452 espectadores. El año que se fue se registraron 220.597.

Rubens quería que el Teatro Nacional Cervantes llegue a todo el país. Así nació de Proyecto Federal, una iniciativa que permitió que los elencos provinciales actuaran en el teatro y que los elencos del teatro fueran a las provincias. Se garantizó el intercambio de experiencias artísticas y de saberes técnicos. La gestión de Correa fue la síntesis de sus vidas.

“El teatro es una sociedad en miniatura. Todos los teatros son un grupo de gente unidas por un objetivo en común, son todos distintos y hay que trabajar con esa diversidad”, describió Rubens en una entrevista donde promocionaba una de las últimas obras que dirigió, Las probadoras.

“Rubens no está bien”, me dice mi amiga. Es su tío. Me apago por unos segundos y ofrezco compañía. Rubens tenía 91 años vividos intensamente y seguro estaba cansado. O harto. Pero la edad siempre es poca cuando se mide en términos de construcción, de solidaridad, de militancia y de amor.

Murió el 23 de marzo. Al día siguiente, en Plaza de Mayo, al iniciar el acto por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia pidieron un aplauso para él por su trabajo incesante y comprometido con los derechos humanos. Siento que es el mejor reconocimiento que pudo tener Rubens. Días después le pregunto a mi amiga qué destacaría de él. Dice que su humor ácido y perspicaz. Pero dice también que su mirada detallista, sus herramientas, tornillos y arandelas con las que arreglaba las cosas. “Era el arreglador oficial de cualquier situación que se requería. No sólo por habilidoso si no por ingenioso”.

Es que Rubens fue un artista pero también fue un ingeniero que construyó durante décadas los engranajes para crear los mejores mundos posibles aún cuando la destrucción pisa los talones. Gracias Rubens. «

Compartir

Entradas recientes

¿Qué gana Argentina en su escalada contra Irán y el apoyo a EE UU e Israel?

El gobierno de Milei involucró a fondo al país en un conflicto bélico que transcurre…

3 mins hace

Mientras el gobierno ajusta el gasto público, crece el pago por los intereses de la deuda

En el primer bimestre, el torniquete fiscal redujo las erogaciones en un 7,4%. Pero el…

37 mins hace

Las “prestamistas” y la escribana de Adorni en el foco de la Justicia

Esta semana tendrá que declarar en tribunales Adriana Nechevenko, la notaria que escrituró las propiedades…

52 mins hace

Slopaganda la técnica de inundar de contenido basura las redes sociales 

Estamos ante una mutación en la forma misma en que el poder habla, y lo…

55 mins hace

Adorni: un pobre diablo en su laberinto

El abrazo de Milei al jefe de Gabinete hace recordar el de Michael Corleone a…

1 hora hace

Adorni activa su defensa con un abogado conocido en Tribunales, que trabaja con empresarios y políticos

Matías Ledesma representa a uno de los empresarios investigado en la controvertida Causa Cuadernos.

1 hora hace

La nueva realidad de los programadores: la amenaza de la IA, despidos y salarios bajos

El ingreso de la inteligencia artificial genera olas de incertidumbre laboral y financiera. Las empresas…

1 hora hace

Presentan proyecto para alejar al país de los conflictos bélicos

UxP llevó adelante una iniciativa para mantener a Argentina al margen de las distintas guerras.

1 hora hace

Karina sigue apostando por Adorni mientras Milei se mete en la interna de la Corte

La hermana del presidente sigue convencida de que los ataques contra el jefe de Gabinete…

1 hora hace

No necesitamos a los rusos

Tiempo viene informando desde mucho antes de 2024 sobre el nefasto plan político de Milei.

1 hora hace

Agustín Salvia: «Hay una ficción metodológica detrás de la caída de la pobreza»

El especialista de la Universidad Católica Argentina remarcó que la percepción social no coincide con…

1 hora hace

Ley de Glaciares: llega el turno de los gobernadores de la mesa del litio y del cobre

El martes a las 14 asistirán a la Cámara baja para defender el proyecto de…

2 horas hace